E l Gobierno de EE.UU. ultima un proyecto legislativo para acabar con la opacidad del mercado de derivados y aumentar la regulación del sector, responsable, en parte, por la crisis financiera, según dijo Timothy Geithner, secretario del Tesoro estadounidense.
En una audiencia ante el Comité de Agricultura y Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Geithner admitió que para el Gobierno y los inversores, los riesgos asumidos en el sector de derivados fueron un punto ciego durante la crisis.
"Teníamos datos insuficientes para juzgar en qué medida los problemas en una empresa significaban problemas en otra. Esta falta de visibilidad magnificó el contagio", reconoció el secretario.
La Administración de Barack Obama quiere terminar con esta situación colocando el mercado de derivados bajo la luz de la regulación.
Específicamente, propone que las empresas emisoras de los contratos de derivados mantengan reservas de capital "conservadoras".
Actualmente no existen esos requisitos, con lo que compañías como American International Group (AIG) y Lehman Brothers pudieron vender ese tipo de seguros a diestro y siniestro en los años de amplia liquidez, pero fueron incapaces de resarcir a los compradores durante la crisis.
AIG está a flote sólo gracias a más de $180.000 millones de dinero público y Lehman Brothers quebró. Un derivado es un seguro financiero por el cual una compañía se compromete a resarcir a otra cuando cambia el precio de un bono, una acción, una divisa o el petróleo, por ejemplo, o cuando hay sequía y cae la producción agrícola.
Este tipo de títulos financieros permite reducir el riesgo a la empresa que los adquiere
Sin embargo, en la práctica durante la crisis se ha demostrado que los derivados aumentaron la vulnerabilidad del sistema, pues estaban exentos del tipo de normas a las que se somete a los productos bancarios tradicionales.