LAS EMPRESAS estadounidenses, con pérdidas de 250,000 millones de dólares anuales a causa de la falsificación de marcas, quieren combatir el mal de raíz en Asia, con China como prioridad de esa ofensiva.
"Este tema es cada vez más serio", advirtió el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas Donohue, anunciando una campaña "sin precedente" para 2005.
El problema ha alcanzado una dimensión grave en China, a tal punto que, a su juicio, no es posible distinguir un automóvil fabricado por el número uno mundial, American General Motors (GM), y una copia del mismo construida clandestinamente en ese país.
"Obreros que fabrican autos para GM han descubierto que, en una localidad próxima, otros construían exactamente el mismo vehículo vendido con un folleto similar. El 70% de la producción falsificada sale de China.