Los efectos negativos de una inminente guerra entre Estados Unidos e Irak tocarán a la economía panameña. Analistas y comerciantes locales indican que la incertidumbre en el comercio internacional, se reflejará en una baja en el número de barcos que pasen por la vía interoceánica; asimismo descenderá el número de visitantes que pernoctan en el país; mientras que el sector inmobiliario no recibirá ofertas internacionales.
En definitiva, todo lo que sea servicios se verá afectado, por lo que la economía crecería a una tasa de un 1%, la cual no servirá para atender los problemas económicos del país. La economista de Arden and Price, Luisa Turolla, manifestó que no se puede predecir lo que ocurrirá en caso de que estalle la guerra. Pero si a la cautela de los consumidores e inversionistas se le suman elementos locales como la Reforma Tributaria, los pronósticos no son nada alentadores.
Turolla precisó que aunque los expertos internacionales descartan una recesión global, frente a una situación geopolítica tan delicada, en el caso de Panamá, bajará el movimiento comercial en la Zona Libre de Colón (ZLC) y todos los servicios que se prestan, incluyendo los sectores ligados al sector marítimo, como es el caso del Canal de Panamá.
" Para este año la economía crecerá a una tasa de 1%, que no servirá para atender los problemas económicos del país", puntualizó la economista. Por otro lado, aunque el acceso al crédito se dificulta en términos generales, Panamá podría correr mejor suerte que sus vecinos, tomando en cuenta que otros países de la región podrían pasar por peores situaciones.
El presidente de la Asociación Panameña de Hoteleros (APATEL), César Tribaldos, explicó que los norteamericanos representan el primer mercado de turistas de Panamá. Del total de visitantes que duermen en el país, el 20% corresponde a este segmento, lo que evidentemente reflejará un bajón.
Tribaldos manifestó que esto representa una limitación para el país, aunque una ventaja es la lejanía de Panamá de la zona del conflicto armado. No obstante, según Tribaldos, hay que tomar en cuenta que en momentos de guerra las personas prefieren no viajar hasta tanto se normalice la situación.
Otro segmento que podría salir afectado será el turismo de cruceros, lo que sí representaría un dramático cambio para esta industria, ya que el año pasado, llegaron a puertos panameños cerca de 200,000 turistas.
En tanto, la presidenta de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces de Panamá (ACOBIR), Natasha Sucre, indicó que ya han empezado a sentir las consecuencias de una posible guerra, al cancelarse una evento ferial de carácter internacional y no reflejarse venta de bienes inmuebles a extranjeros.
Por su parte, el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), John Bennett, agregó que Panamá se ha equivocado con la implementación de políticas económicas dirigidas al proteccionismo, por lo que será difícil mitigar los efectos de un conflicto bélico.