¿Por qué los impuestos siempre se trasladan al consumidor?
Algunos impuestos al incidir sobre el precio de los productos que gravan, es posible que los productores trasladen la cuenta del pago del impuesto por medio de una elevación en los precios.
Este efecto se denomina efecto de traslación o transferencia, y se produce cuando el sujeto económico (sujeto de jure) obligado por la ley al pago del impuesto, traslada a un tercero (sujeto de facto) mediante la subida del precio, la cuantía del tributo, de modo que se resarce de la carga del impuesto.
Este, es un efecto económico y no jurídico, porque se traslada la carga económica pero no la obligación tributaria: para cobrarle, el Estado coaccionará al sujeto de jure y no al de facto, con quien no tiene ningún vínculo.
La traslación puede reproducirse en etapas sucesivas si cada contribuyente de hecho logra a su vez trasladarlo.
Es traslación hacia delante, cuando el contribuyente traslada el impuesto a través del aumento del precio no como consecuencia de la disminución de la oferta del bien gravado, sino de otro bien de producción conjunta, y traslación hacia atrás, cuando el contribuyente consigue disminuir el precio de compra de un factor o bien intermedio, mediante la disminución de la demanda no del factor o del bien gravado sino de otro factor o bien complementario.
Al final, el consumidor como está ubicado al final de la cadena de comercialización, terminara pagando el impuesto en el caso del consumo, entre otros.