En la capital y sus distritos se concentra la infraestructura urbana más compleja del país, que centraliza a la población en barriadas mal planificadas y asentamientos espontáneos con un alto costo de construcción que irrespeta la topografía natural y el ambiente.
A los componentes de esta infraestructura vial (calles, caminos internos, aceras, puentes, áreas verdes y señales viales) se incluye la flota vehicular y medios colectivos, los cuales originan problemas de eficiencia y externalidades que devienen en problemas de salud, contaminación del aire, agua, suelo, ruido y accidentes, ocasionando alto nivel de estrés a los ciudadanos.
La estructura vial actualmente colapsada se ha desarrollado sin un plan estratégico de desarrollo urbano y una planificación adecuada. La situación actual demuestra la ausencia de tres elementos esenciales para la planificación urbana: el uso del suelo, el sistema vial y el transporte urbano.
Ante esto, el Plan Vial presentado por el MOP, el cuál articulado con el Metrobus y el Metro, constituyen verdaderas soluciones eficientes, las cuales considero, debemos apoyar por representar proyectos país. En este sentido, es importante que en la transición de estos sistemas; la educación y la presencia de las instituciones que guíen a los usuarios y peatones es vital. El regulador del tránsito y transporte debe mejorar su función, ir más allá de ser meros espectadores en las vías y recolectores de boletas. Lo complejo no está en los corredores sino en sus accesos y salidas.