El Banco Central Europeo (BCE) hizo hincapié ayer en que luchará contra la inflación pese al riesgo de que la economía de los países que comparten el euro entre en recesión.
En el boletín de septiembre, que publica ayer, el BCE apostilla que "de acuerdo con su mandato, el consejo de gobierno enfatiza que mantener la estabilidad de precios a medio plazo es su principal objetivo".
El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, dijo que es posible una recesión técnica (dos trimestre seguidos de contracción) en la zona del euro, pero descartó una recesión profunda.
Además, el consejo de gobierno del BCE "está decidido en su determinación de mantener las expectativas de inflación a medio y largo plazo firmemente ancladas en línea con la estabilidad de precios".
"Esto preservará el poder adquisitivo a medio plazo y apoyará el crecimiento sostenido y el empleo", añade el BCE en el boletín.
El BCE dejó la semana pasada inalterados los tipos de interés en la zona del euro en el 4,25% y revisó a la baja sus pronósticos de crecimiento para este año y 2009, y al alza los de inflación.
La entidad pronostica ahora una reactivación económica en el área euro de entre el 1,1 y el 1,7% en 2008, frente al 1,5 y el 2,1% que había pronosticado en junio.
La Comisión Europea (CE) también ha rebajado notablemente sus previsiones de crecimiento para el área euro este año hasta el 1,3%, cuatro décimas menos que en abril.
Respecto a los precios, el BCE considera que el nivel actual de inflación es preocupante y es resultado de los efectos directos e indirectos de los incrementos de los precios de la energía y de los alimentos.
La tasa de inflación de la zona del euro fue en agosto del 3,8%, dos décimas más que en julio, algo que para el BCE está muy por encima de los niveles consistentes con la estabilidad de precios a medio plazo, que define como una tasa cercana pero siempre por debajo del 2%.
El precio del petróleo y de otras materias primas ha caído desde comienzos de agosto.