El Banco Central Europeo (BCE) se enfrentará el próximo día 3 de junio a la primera huelga de su historia ante el rechazo provocado en los trabajadores la reforma del sistema de pensiones aprobada por el consejo directivo.
La huelga, convocada por IPSO, sindicato reconocido por el BCE el pasado verano, tendrá una duración de 90 minutos y coincidirá con la reunión sobre tipos de interés que celebrarán los gobernadores de los bancos centrales de la zona del euro.
IPSO representa al 40% de los 1.500 trabajadores que emplea el BCE en Fráncfort.
La huelga convocada por IPSO tendrá como lema "confianza por encima del déficit de transparencia del BCE", consigna parecida a la utilizada por ese sindicato el pasado día 2 de abril, cuando se celebró la primera manifestación de trabajadores del BCE ante la entidad que preside el francés, Jean-Claude Trichet.
El presidente de IPSO, Adrian Petty, declaró a EFE en aquella ocasión que la razón de la movilización son los cambios que la dirección del BCE pretendía realizar "de forma unilateral" en las condiciones de trabajo de sus empleados.
Esos cambios se produjeron y afectan fundamentalmente al sistema de pensiones.