En un entorno de "estancamiento generalizado", el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó en 2002 préstamos a América Latina por 4,500 millones de dólares, casi la mitad de los 7,900 millones del año anterior.
En el informe de fin de año ante el Directorio, el presidente del BID, Enrique Iglesias, reiteró la importancia de ayudar a Argentina a superar sus actuales dificultades financieras, que han contribuido a crear un "malestar" generalizado, al afectar a los países vecinos.
Iglesias atribuyó la disminución del volumen de préstamos del BID a las dificultades económicas de varias naciones prestatarias, particularmente de las de mayor tamaño, durante un período de recesión, restricción fiscal y límites de endeudamiento. "Por primera vez en 10 años la región encara un estancamiento generalizado. Hemos perdido la mitad de la década", dijo Iglesias.
El presidente del BID apuntó que América Latina tuvo crecimiento en su conjunto en 2002 si se excluye a Argentina, y si se tiene en cuenta a ese país, que lleva cuatro años de recesión continuada, decreció un 1 por ciento. Iglesias enfatizó la importancia que tiene para la región y para la comunidad internacional ayudar a Argentina a superar su crisis.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció la semana pasada que favorece un acuerdo provisional con Argentina hasta las próximas elecciones presidenciales, algo que podría aprobarse definitivamente a comienzos de enero de 2003. Enrique Iglesias ha sido una de las personas que más ha luchado para que el FMI aprobase el acuerdo con Argentina, que permitirá refinanciar deudas con el Fondo y el BID que vencían en enero.
En su mensaje, Iglesias destacó que el organismo que preside sigue siendo la principal fuente de financiación multilateral de desarrollo para América Latina y el Caribe, pese al estancamiento de la región y el difícil entorno internacional. Y resaltó que el programa de préstamos de 2002 favoreció especialmente a los países más pequeños y vulnerables, así como a los sectores pobres.