Desventajas
- Las redes sociales tienen la capacidad de hacer daño a las relaciones laborales dentro de la empresa. Los empleados pueden enviar mensajes negativos o acosarse entre sí a través de estos sitios y disminuir su capacidad de trabajar juntos.
- Permitir el acceso a estas abre una brecha potencial de la confidencialidad y una imagen deteriorada de la empresa. Sin darse cuenta, los trabajadores pueden actualizar estados o “tuits” sobre promociones o información de negocios.
- Los empleados pueden compartir información confidencial a través de un sitio web y esa información puede ser enviada accidentalmente a la persona equivocada. Hay casos muy delicados.
Empresarios y trabajadores plantean una nueva disyuntiva: ¿de qué modo las redes sociales pueden convertirse en plataformas que aumenten el rendimiento?
El cosmos de las comunicaciones ha recibido en su seno a una serie de actores que se han vuelto fundamentales. El número de usuarios que participa en las redes sociales, entre las que se destacan en sus diversas plataformas Facebook, Twitter, blogs personales y YouTube, experimenta a diario un crecimiento exponencial.

Este hábito comunicativo acarrea consecuencias en los diversos ámbitos sociales, y los espacios de trabajo no escapan a esta lógica. Quienes más, quienes menos, se acoplan a estas nuevas plataformas con la creencia de que las redes sociales son una herramienta para potenciar la productividad y la buena convivencia en una empresa, negocio u oficina.
Se trata, por tanto, de ir más allá de sus usos tradicionales, y ver lo que aportan a las empresas.

Beneficios de las redes sociales
Más sociabilidad: mucho antes de la irrupción de estas nuevas plataformas, los departamentos de Recursos Humanos hicieron hincapié en el valor de crear lazos sociales entre los trabajadores. Sitios como Facebook potencian tal aspecto, facilitando la organización de reuniones y eventos tanto dentro del trabajo como en las horas libres. Tal como afirman especialistas: "socializar es un buen negocio".

El "e-descanso": se trata de un concepto que supone que incluir un tiempo para el esparcimiento en el horario de trabajo permite a los trabajadores liberarse del estrés y, por tanto, rendir más. En este sentido, las redes sociales conjugan en su ecuación diferentes aspectos funcionales a la productividad: relax y socialización.
Decir y escuchar: la comunicación multidireccional se ha convertido en una herramienta dinámica para comunicar ideas, y de ofrecer servicios y productos de la empresa; además de conocer los intereses de clientes y potenciales clientes.

La participación en redes sociales es un modo de acercarse a los consumidores y, por tanto, expandirse.
Muchas empresas prefieren que sus empleados no ingresen a estos sitios durante la jornada laboral. Los motivos que esgrimen se reparten en tres aspectos fundamentales: por una parte se busca que los trabajadores no se dispersen, que no se distraigan de su trabajo, y existe además el ánimo de no divulgar información interna en una red a la que acceden miles de personas a diario.

Se trata, en definitiva, de regular su uso para que se transforme en una experiencia productiva tanto para los empleados como para la empresa, y exprimir al máximo aquello que las redes sociales pueden añadir a la eficiencia durante las horas de trabajo.
Es emblemático el ejemplo de algunas empresas que se han subido a esta ola y que han diagramado algo similar a un "código de ética" en el que se incluyen recomendaciones de buen uso de estos espacios web en el marco de la jornada laboral.
"Todo en su justa medida", parece ser una de las máximas más certeras de este debate.
En resumen, la conjunción de libertad, creatividad y responsabilidad, una vez más, ofrecen perspectivas para ajustar los intereses.