Economía

El Canal seguirá tranquilo después del traspaso


No, los chinos comunistas no se apropiarán del Canal, ni las esclusas se trabarán, ni los supercargueros o los inmensos cruceros se quedarán varados. En pocas palabras, las predicciones de desastre una vez que se traspase a Panamá el Canal el 31 de diciembre, quedarán desmentidas.
Y hasta la posibilidad de un problema con la computadoras por motivo del cambio de siglo, el consabido fallo del Y2K, es remoto, ya que la mayoría de la tecnología del Canal data de 1914, mucho antes de que las computadoras hicieran su aparición. O sea, que la noticia más sensacional del momento en medio de la histórica ceremonia de la transferencia del Canal a la autoridad de Panamá mañana es que no hay indicios de que habrá ningún desastre a corto plazo. Es más, el Canal puede que prospere bajo la administración panameña.
"Esto va a ser mucho más suave de lo que fue la entrega de Hong Kong; el primero o el dos de enero no habrá forma de notar la diferencia entre la administración norteamericana y la panameña," afirmó Joe R. Reeder, quién fue presidente de la Junta del Canal al tiempo que se desempeñaba como subsecretario del Ejército de Estados Unidos hasta 1997.
Reeder ahondó diciendo que "estoy convencido que en los primeros 12 meses no se podrá notar la diferencia, y que posteriormente los panameños tienen la gran oportunidad de desarrollar el Canal más de lo que nosotros lo hicimos."
De hecho, la transición comenzó semanas después de la firma del Tratado Carter-Torrijos en 1977, y ha sido tan gradual y programada que muchos le confieren el nivel de una operación militar. Y con razón, ya que el Canal ha sido manejado desde sus inicios por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército norteamericano.
Pero a pesar de que el análisis de los norteamericanos que se retiran del manejo del Canal es muy optimista a corto plazo, y que más del 96 por ciento de los empleados del mismo, inclusive su administrador, y todos los jefes de divisiones han sido panameños por varios años, hay algunos aspectos inquietantes en el horizonte.
El empresario Roberto Eisenmann, asesor de la presidenta Mireya Moscoso, expresa un sentimiento general en el país: "Tenemos una gran oportunidad, pero mejor que no la echemos a perder, porque todo el mundo nos está mirando a ver cómo nos equivocamos."
Por su parte, el historiador norteamericano Mark Falcoff, que acaba de publicar un libro sobre el traspaso, explica: "Esta es una obra de ingeniería y una empresa del primer mundo y se la estamos dejando a un pequeño país del tercer mundo con una larga tradición de malos gobiernos y de inestabilidad política."
Y es que el Canal de Panamá es una de las obras de ingeniería civil más complejas de la historia. Y más allá del reto tecnológico y administrativo, es también un ente económico por el cual fluye el 4 por ciento del comercio mundial, 36 por ciento del comercio suramericano y casi el 15 por ciento del comercio de Estados Unidos, incluyendo al 40 por ciento de su exportación de granos y casi un millón de barriles de petróleo al día.
Los mayores retos que tiene Panamá al tomar control del Canal son: El mantenimiento y modernización de una obra de ingeniería cuya tecnología y gran parte de su equipo tiene más de 85 años.
Retener un personal operativo de alta capacidad y nivel de profesionalismo, compuesto por 9,200 empleados que actualmente ganan salarios en la escala que se paga en Estados Unidos, en un país esencialmente pobre.
Poder mantener separado la administración del Canal y sus operaciones de la política panameña y su perniciosa capacidad de controversia y grandes luchas. No perder de vista que el éxito del Canal ha sido dar servicio al comercio marítimo, ya que EU lo ha operado sin fines lucrativos.
Entender las reglas del comercio marítimo actual, teniendo en cuenta que el Canal tiene que competir en un mundo que cuenta con alternativas para transportar mercancías por otros medios.
Mantener la paz laboral dentro del Canal en un país que cuenta con los sindicatos más activos y huelguistas que cualquier otro país de Centroamérica. Una investigación de El Nuevo Herald sobre estos temas concluyó que tanto EU como Panamá han manejado favorablemente la transición, así como que no habrá conflicto en el manejo del canal a corto plazo.
Alberto Alemán, administrador del Canal, quién fue reclutado y empleado por Reeder y cuyo término dura hasta el 2005, maneja con facilidad todos eso temas y está bien consciente de cuáles son sus retos y de cuál debe ser su misión.
"Esta es la empresa más importante y fundamental de Panamá," dice Alemán, quien fue nombrado oficialmente por el presidente Bill Clinton. "Y se mantendrá y prosperará sólo de acuerdo a cómo nosotros la cuidemos. Todos los panameños estamos muy conscientes de eso""
Sus palabras se hacen evidente en una visita sin previo aviso a las esclusas de Gatún, al extremo norte del Canal. Allí, Jorge E. Vásquez, veterano supervisor de mantenimiento con 25 años de servicio, se para en la torre de control y comienza a supervisar el paso de inmensos cargueros.
Vásquez da instrucciones al operador de las esclusas de turno, Rogelio Grant, un panameño nativo de Colón que tiene 20 años de servicio. Grant tranquilamente está al control de ocho compuertas, cada una de más de 2,000 toneladas, y cada vez que gira sus palancas niqueladas desata una caudal de 50 millones de galones de agua.
En un turno de ocho horas Grant le da paso a un promedio de 30 barcos y suficiente agua como para llenar un lago. Todo esto sucede con una calma y un silencio casi irreal.
"Mire, por acá me vienen tres barcos más, pero yo estoy dándole paso al Bacab (un inmenso petrolero de bandera mexicana) antes de abrir las compuertas del extremo sur," comenta Grant.
Vásquez y Grant fueron sorprendidos por el periodista de El Nuevo Herald que llega sin anunciarse. Y algo es evidente: los panameños ya están operando el Canal hace muchos años con gran éxito aún dentro de la supervisión norteamericana.
Un programa de ampliación del Corte Culebra, la vía más estrecha del Canal, se concluirá en el 2002, 13 años antes de lo que se previó originalmente. La situación financiera del Canal es sólida, con más de $560 millones en ingresos cada año, de los cuales $160 millones van al gobierno de Panamá.
En realidad el tema más delicado y potencialmente explosivo del futuro del Canal es su relación política con el gobierno panameño, algo que hasta ahora ha sido manejado con gran cuidado por ambas partes.
La Ley Orgánica panameña regula la relación del estado panameño y la administración del Canal y estableció que la nueva Autoridad del Canal, tomará posesión del mismo el 1 de enero. Nueve de los miembros de la Autoridad ya fueron nombrados por el presidente de Panamá, pero de forma escalonada, con una duración de seis años.
"La intención es que el presidente los nombre de tres en tres, de forma que nunca un partido o un presidente pueda controlar la junta," explica Alemán. El presidente de la junta es nombrado por el presidente y tiene también nivel de ministro de estado. La junta es quién nombra al administrador del Canal por un término de siete años.
"En papel la Ley Orgánica que controla el Canal no puede ser mejor", considera Reeder. "Se trabajó arduamente por ambas partes para que los partidos no pudieran tomar control del Canal y politizarlo, y sin dudas que esta será la principal labor de los panameños, pero yo tengo gran confianza de que los políticos y los líderes cívicos entiendan que este es su principal recurso natural, y que lo tienen que cuidar"
El potencial del Canal está, explica tanto Reeder como Alemán, en que Estados Unidos lo operó como una compañía estatal, sin intención de ganancias y con el subsidio de Washington en algunas ocasiones. Pero Panamá ha privatizando grandes partes de los puertos que fueron parte de la Zona del Canal, dándole un giro mucho más comercial a la operación del Canal mismo.
"Si siguen por este camino, los panameños pudieran impulsar el Canal mucho más de lo que nosotros lo hicimos, ya que Estados Unidos siempre operó el Canal como lo hacen con una compañía de electricidad pública," dice Reeder.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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