A las once horas y 59 minutos del día viernes, 31 de diciembre de 1999 los relojes internos de las computadoras deben avanzar al sábado primero de enero del año 2OOO.
Pero por variadas razones es probable que millones de chips y software de computadoras, ascensores, semáforos, cuentas corrientes bancarias, tanques de almacenamiento de petróleo, microondas e innumerables artefactos domésticos e industriales, no registren bien el año dos mil, poniendo al mundo al borde de un caos no previsto ni siquiera por los films de ciencia ficción.
El estudio "Año 2000: Decisiones estratégicas y riesgos empresariales" realizado en Panamá con el auspicio de Bristish American Tobacco, INCAE y la CLICAC , advierte a las empresas y ciudadanos panameños que "como consecuencia del cambio del siglo un número sin precedente de computadoras fallarán, calcularán resultados incorrectos , reemplazarán respaldos, causarán que las licencias de software expiren; en fin, causarán problemas impredecibles".
Explica el referido estudio que el problema está en los chips y en el software, por ejemplo, de los microprocesadores y microcontroladores en elevadores, sistemas de seguridad, cerraduras de tiempo, sistemas de control de acceso; y sistemas de control ambiental. Algunas plantas de manufactura también descansan en chips PLC (Programmable Logic Controller) para controlar la producción. Si estos chips y software -asevera el estudio- dependen de fechas, pueden fallar y producir datos erróneos .
Muchas personas preguntan qué sectores se verán afectados con el Problema del Año 2000. La respuesta del citado estudio es la siguiente: Manufactura y Control de Procesos (plantas automatizadas, máquinas y procesos automatizados, sistemas de agua y alcantarillado, sistemas de energía, refinerías de petróleo por almacenaje); Transporte (sistemas de administración de vuelos, flota marítima, sistemas de control de tráfico aéreo, sistemas de señalización, sistemas de radar ,sistemas de los semáforos); Banca y Finanzas( cajeros automáticos, tarjetas de crédito, sistemas de seguridad, sistemas de tarjetas débito), Comunicaciones ( telefonía, sistemas de cable, satélites).
En otras palabras, el llamado Problema Millennium afecta a todo el mundo, es decir es global y abarcará a todas las compañías y por consiguiente a todo lo que producen, desde submarinos nucleares hasta estufas y neveras.
A pesar de cierto tono apocalíptico de los expertos en sus recomendaciones y advertencias, no todas las compañías están trabajando en conjurar las consecuencias fatídicas del probable caos electrónico.
Verbigratia, un estudio sobre servicios médicos de Estados Unidos realizado mediante una encuesta anual por la firma legal Gordon & Glickson a 170 ejecutivos de hospitales de 200 camas cada uno reveló que el 30% no han implementado un plan para el año 2000, el 40% tienen previsto ajustar sus sistemas después de 1998, el 54% han incluido en sus contratos, cláusulas relacionadas con el 2000 y el 60% ha realizado un análisis de sus proveedores.
La Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) fijó como fecha límite julio de 1999 para ajustar los sistemas de aviación .
Asevera el estudio que los países que no cumplan con esa disposición tendrán que comunicar a operadores de servicios aéreos el alto riesgo de volar a esos destinos y se considerará suspender los vuelos a los países que no cumplan .
¿Qué riesgos afrontarán las empresas que no ataquen a tiempo el Problema del 2000?
En Estados Unidos ya se han presentado demandas contra empresas que suministran bienes y servicios no compatibles con el año 2000.
La primera demanda la presentó una compañía de abarrotes contra una empresa que suministró un sistema de cajas registradoras que no procesaba compras con tarjetas de crédito con fechas de vencimientos posteriores al 31 de diciembre de 1999.
La primera acción de clase se presentó contra una empresa de software reconocida por pretender cobrar a los usuarios un programa de antivirus la suma de US$ 49.95 para adquirir la versión compatible con el año 2000.
El estudio efectuado en Panamá recomienda tomar medidas preventivas en cuanto a los equipos y servicios que se adquieren.
Se dice que una forma de protegerse de eventuales fallas por el cambio del siglo es el establecimiento de cláusulas contractuales que responsabilicen a los proveedores por defectos en la operación de los bienes y servicios que suministran .
El comisionado presidente de la CLICAC, Rafael Carles declaró a