El presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Juan Francisco Kiener también coincide en que el código laboral de Panamá está desfasado y que necesitar adecuarse a la actual situación económica. Indicó que para muchos inversionistas extranjeros les resulta más agradable las reglas laborales de otros países que las de Panamá. "El código laboral de Panamá es el más rígido de la región centroamericana. No atrae a los inversionistas".
Señaló que las distintas partes (empresarios y trabajadores) deben sentarse a tratar este tema, ya que también existen puntos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que no se están cumpliendo. Por su parte, el viceministro de Economía, Domingo Latorraca no fue tan directo en opinar por una modificación del código laboral, pero señaló que el modelo de negocios del país necesita ajustarse a la economía mundial actual.
Los participantes de la actividad económica (empresarios y las fuerzas laborales) deben ajustarse para ser competitivos. "Es necesario de que todos entendamos que las oportunidades de crecimiento se van a dar en función de que abramos ordenadamente los mercados para crear oportunidades y así mismo ajustar nuestros modelos de negocios para que seamos más competitivos", sostuvo Latorraca.
Los modelos de negocios, en donde los principales elementos son los empresarios y la fuerza laboral tienden a ser más competitivos. Eso es clave para el desarrollo de nuestra economía, puntualizó el viceministro de Economía. Uno de los principios que se convierten en camisa de fuerza para el empleador es el derecho a huelga. La norma dice que en caso de huelga el Ministerio de Trabajo cierra la empresa.
En otros países, en caso de huelga, el empleado que quiere irse a la huelga lo hace , pero el que quiere trabajar se puede quedar en su puesto. Al final el principio que tendrá validez es el de la mayoría y no la minoría.
El presidente de la Cámara de Comercio, Iván Cohen aboga por un código laboral paralelo, mientras dure la desacaleración económica por el que atraviesa el país.
Según Cohen este código paralelo debería darle algunas flexibilidades al empresarios, que le regresen la confianza para nombrar nuevo personal en tiempos de crisis. Cohen también ha señalado que los sectores productivos del país deben hacerse una autoevaluación y definir sí eso es lo que quieren ser como país, los más inaccesibles, los menos competitivos y los menos atractivos para una inversión. "Eso es ser irresponsable", comentó Cohen.
Manifestó que la salida está en aplicar modificaciones profundas al Código de Trabajo, sin eliminar las conquistas laborales. "Nosotros no buscamos enfrentamiento con los sindicalistas; lo que buscamos es que haya la voluntad por parte de ellos de reaccionar ante algo que los puede estar perjudicando", dijo el presidente de la Cámara de Comercio.