Economía

El coeficiente del éxito

Las empresas invierten en capacitaciones para que conozcan sus propias emociones


especial Para Calle 50

Las emociones son más que una simple sensación que recorre el cuerpo, la prueba está que en los últimos años han demostrado que tienen un gran poder sobre el potencial de crecimiento y de supervivencia de las empresas.

Ellas han llegado a formar parte de las corporaciones, a través del concepto Inteligencia emocional (CE), término introducido por el psicólogo Daniel Goleman a mediados de los años 90, quien la describió como una forma de interactuar con el mundo.

 

Este tipo de inteligencia, también conocida como la inteligencia del siglo XXI, no es más que un conjunto de habilidades desarrolladas a través del conocimiento de uno mismo, la autorregulación, la motivación, la empatía, además de una serie de habilidades sociales.

Factor clave.
Actualmente, las empresas están invirtiendo en capacitaciones para que sus empleados conozcan sus propias emociones.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud el ausentismo laboral, en muchos países desarrollados, alcanza entre el 35% y el 45%, debido a problemas de equilibrio emocional.

 

Se ha identificado que para el éxito laboral, el coeficiente emocional influye en un 75%, es por eso que se ha vuelto tan popular en los últimos años.

Para los ejecutivos de hoy y los del futuro, uno de los requisitos básicos para ser contratados será el poseer altos niveles de inteligencia emocional, saber conducirse con un espíritu emprendedor, tener visión y desenvolverse dentro de cualquier ambiente.

Inteligencias compartidas.
Además de las empresas, los educadores también se enfrentan a un nuevo reto, introducir el desarrollo del coeficiente intelectual en sus estudiantes, como valor agregado al nuevo profesional de este milenio.

 

Como materia, la ciencia del conocimiento utiliza la técnica de la lectura de claves para la interacción social, cuyo objetivo es ayudar a los estudiantes a entender los estados de ánimo y las intenciones de las personas, a través de sus gestos. Con la ciencia del autoconocimiento, los jóvenes también son capacitados para tomar decisiones personales, estrategias de comunicación y solución de conflictos.

Lograr que la enseñanza tradicional, aquella que alimenta el coeficiente intelectual, comparta el aula de clases con la enseñaza del coeficiente emocional, ha sido entendido por las sociedades de primer mundo, como una manera de preparar a los CEO (directores ejecutivos) del mañana. Este tipo de capacitación contribuirá a que las empresas tenga un personal preparado tanto académicamente, como emocionalmente, de manera que puedan crecer, adaptarse y desenvolverse con facilidad en el ambiente laboral, que cada día es más competitivo, cambiante y estresante.

El chip de las emociones:

 

A veces es tan difícil comunicarse y lograr que una persona emocionalmente perturbada, razone. Ella no escucha ni entiende los argumentos lógicos, que otro individuo pueda ofrecerle en un momento dado.

La inteligencia emocional está estrechamente relacionada con la amígdala cerebral; ella forma parte del sistema límbico, un grupo de estructuras que dirigen las emociones y el comportamiento, en donde también se encuentran otros centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo, cuerpo calloso, séptum y el mesencéfalo.

La amígdala cerebral, un grupo de neuronas con forma de dos almendras se sitúan a ambos lados del tálamo, en el extremo inferior del hipocampo. Cuando se dan los hechos, las señales percibidas por el ojo y el oído, viajan primero al tálamo y de allí a la amígdala. La segunda señal viaja del tálamo a la neocorteza, el cerebro pensante. Por eso la amígdala cerebral responde primero que la neocorteza, y es aquí en donde se explica el porqué de algunas reacciones emocionales.


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381531
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América