Quién no le tuvo miedo al "Cuco" cuando niño, ese personaje popular de la campiña panameña, que al igual que la Tulivieja, motivó a muchos a portarse mejor y acostarse más temprano.
Hoy día, no creo que el "Cuco" asuste a tantos. Por lo menos no más que la inflación, que ha obligado a ejecutar más racionalmente el presupuesto doméstico y las empresas.
Panamá, que durante todo su historia había convivido con una inflación de 1%, en el 2007 le tocó saborear un incremento de precios de 4%.
La inflación tiene varias raíces. La población de China Continental tiene hoy día seis veces más ingresos que en 1990. Esto es casi como tener seis China en vez de una. Imagínese el resto: seis libras de arroz, seis carros y seis galones de combustible, en vez de uno. Este fenómeno también ocurre en la mayoría de los países asiáticos, y ni hablar del caso de la India.
La alta inflación de Panamá también tiene sus raíces en el uso del dólar. El verde, como también se le llama, en comparación con la mayoría de las monedas fuertes del mundo, tiene menos de la mitad de su valor del año 2000. A corto plazo, las variables determinantes sobre el dólar apuntan a que continuará devaluándose. La guerra, la crisis fiscal y el titubeo del banco central de los Estados Unidos para defender su moneda, son algunas de ellas.
Le queda al gobierno jugar un papel más interventor en la economía; o esperar a que se cumplan las promesas de la globalización, de más competencia y bajos precios.
Como dicen, a trabajar más. Y ojalá que vuelva el "Cuco" y la Tulivieja.