Para mí, el éxito se alcanza todos los días si se vive en una fe emprendedora. Todos los días hay escollos y vicisitudes por superar que deben recibirse para evaluación sin reaccionar por impulsos. La formación espiritual y profesional desarrolla esa facultad que todo ser humano tiene como don. Es así que defino la plataforma de las claves del éxito dentro de los siguientes aspectos:
1. Ser agradecido. Dar gracias a Dios por todo lo que nos da cada día, pedirle salud y sabiduría para tomar buenas decisiones. Muchas veces perdemos de vista las buenas cosas que nos rodean y siempre son más que los problemas. La familia, la salud, nuestras habilidades, los amigos, el trabajo, en fin, todo lo que nos rodea conforma la mayor riqueza que tenemos. Pero estamos tan acostumbrados a tenerlos, que muchas veces sólo identificamos los problemas que nos llegan día a día.
2. Nunca dejar de aprender para mantenerse competitivo. Aunque en toda gestión existe una probabilidad de azar asociada por muchos a la suerte, en un alto porcentaje no se consiguen las metas si no existe una preparación previa. Usted puede ganar en juegos de azar, pero si no se prepara para la vida, las probabilidades de éxito son menores. Sólo el mejoramiento continuo garantiza el estar preparado para cuando llegue una oportunidad.
3. Establecer prioridades. Es importante tener un panorama de todos los temas que se tienen que atender. Pero la llave es colocarlos en orden de prioridad. Nuestra habilidad, experiencia y conocimiento hará posible atender más de un tema a la vez, pero sin olvidar que sólo resolviendo los problemas uno a uno de raíz es que podremos enfrentar a los siguientes. Tener muchos escenarios simultáneos pueden provocar enredos y poca eficiencia.
4. Perseverancia. No debemos olvidar que las cosas no se resuelven a nuestra voluntad. Pero el tener claro el objetivo de intentarlo una y otra vez y con fe, nos hará tener una mejor proyección para atacar los problemas de formas distintas. Las correcciones por la retroalimentación de experiencias facilitan el alcanzar un objetivo final.
5. Reconocer nuestras limitaciones y escuchar a los demás. Puede que por estar sumergidos en un problema, no nos demos cuenta que la salida está a la vista de otra persona. Qué se pierde en escuchar y compartir con los demás nuestras experiencias.