Las organizaciones agrícolas de los países del G8 apostaron en Roma por asegurar el suministro de alimentos que evite nuevas carestías y por la creación de un carné de identidad internacional alimentario que evite emergencias sanitarias como la de la leche adulterada con melamina.
El establecimiento de un sistema eficaz de seguimiento de los alimentos, la aplicación de reglas más transparentes, y la creación de reservas de productos agrícolas para permitir el equilibrio entre oferta y demanda son algunas de las propuestas que se hicieron hoy durante el encuentro "G8 Farmers Meeting".
Esta reunión, organizada con vistas a la cumbre del G8 de Agricultura y organizada en la provincia italiana de Treviso del 18 al 20 de abril próximos, contó además con la presencia de representantes de organizaciones internacionales como la UE o la FAO.
Los representantes de los agricultores de las mayores potencias económicas mundiales centraron sus conversaciones en el análisis de la seguridad alimentaria y el estado del mercado de alimentos y del hambre en el mundo ante la crisis económica actual.
Al final de la reunión, los participantes firmaron un documento conjunto que será llevado a la próxima cumbre del G8 de Agricultura y que también estará presente en la de jefes de Estado y de Gobierno del próximo julio en la isla de la Magdalena. En ese documento, las asociaciones apuestan por fomentar la confianza entre las empresas y los consumidores, mediante la creación de estándares internacionales de seguridad, tras un 2008 que, según la asociación de agricultores italiana Coldiretti, organizadora de esta cumbre, fue récord en escándalos alimentarios. Pero además de seguridad en los alimentos, en la reunión de expertos agrícolas de hoy se habló de las necesidades alimentarias a las que tendrá que hacer frente un mundo que en 2050 alcanzará los 9.000 millones de personas y que actualmente atraviesa una mala coyuntura económica.