Economía

El hambre del pueblo


“Mamá tengo hambre”, estas palabras, para algunos puede sonar a majadería, pero para otros son como puñaladas que hieren en lo más profundo del corazón, cuando no hay como satisfacer esa necesidad.

Desde joven conocí esta situación, porque del lugar donde vengo se daban situaciones extremas, como por ejemplo que los papás le hacían un caldo a sus hijos...con afrecho para alimentar animales de corral.

“Panamá no es un país pobre, si no que la riqueza está mal distribuída”, afirmaba behementemente en díaspasados el presidente de la Cámara de Comercio, Adolfo Linares, durante una reunión con un grupo de periodistas especializados en información económica. Interesante.

 

Si uno recorre las diferentes comarcas indígenas si ve el rostro del hambre, como en otras latitudes, acompañado de la ignorancia, los vicios como el alcoholismo y el machismo tribal que arrincona y pisotea la dignidad de la mujer. “Ñatore May”, decía la poetisa María Olimpia de Obaldía,  cuya lectura desgarra.

¿Cómo va la sociedad a disminuir esta dolencia que le supura?, pues si tenemos más de 100,000 panameños, indígenas y excluidos, viviendo en la miseria, hay que hacer algo radical.

¿Cómo no se van a oponer a la invasión de sus dominios ancestrales? si han visto por siglos que nada de lo que el “ladino” (hombre blanco)  ha hecho en sus tierras les ha beneficiado.

 

Además del asistencialismo, como la Red de Oportunidades, es necesario un cambio profundo e incorporarlos al desarrollo con respeto, sin más.


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471159
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América