El hambre se globaliza. Muchos de los colegas economistas opinan que la falta de alimentos raras veces es la causa por la que hay personas que pasan hambre. Incluso ahora, gracias a que este año ha habido una cosecha excepcional, hay alimentos suficientes en el mundo, pero hay más personas que no pueden pagar los alimentos que necesitan.
La desigualdad existente en el orbe, explica objetivamente el problema de hambre y sobre vivencia de muchas personas.
A nivel mundial, ante la subida de los precios de los alimentos, mil millones de personas, aproximadamente, padecen de hambre crónica, mientras que dos mil millones padecen de malnutrición, con lo que el total de personas que padecen inseguridad alimentaria asciende a unos tres mil millones, es decir, casi la mitad de la población del mundo.
Unos 18.000 niños mueren diariamente como consecuencia directa o indirecta de la malnutrición. Evidentemente, es probable que los recientes aumentos de los precios de los alimentos aumenten aún más el número de personas vulnerables al hambre.
Ahora existe una necesidad urgente de financiar los programas vigentes de ayuda alimentaria para abordar unas mayores demandas de alimentos, evitar mayores disturbios sociales y velar por que los agricultores consigan los insumos, más caros, que necesitan para la próxima temporada de siembra, pero, al reaccionar ante la actual emergencia en materia humanitaria provocada por unos mayores precios de los alimentos, no debemos perder de vista los problemas a largo plazo que han socavado la seguridad alimentaria en los últimos decenios.
Nuevo trato. Está claro que se necesita urgentemente un "nuevo trato" en pro de la seguridad alimentaria.
Algunos defensores de la seguridad alimentaria exigen a los países ricos que compensen las consecuencias negativas de sus subvenciones agrícolas y su proteccionismo prestando una mayor ayuda exterior al mundo en desarrollo, con atención a las producciones que mejoren la seguridad alimentaria.
Continuará.