Economía

El horizonte esta en el apoyo


1. Perseverancia, tenacidad y empeño. Estos tres elementos son fundamentales para alcanzar el éxito en cualquier proyecto que uno se proponga, tanto en la parte personal, como en la profesional o empresarial. Todo lo que deseamos podemos alcanzarlo si luchamos por ello; nada se nos ofrecerá en bandeja de plata, pero las cosas están allí al alcance de la mano si nos esforzamos.

En mi caso, metas que sentía casi imposibles de lograr, no solo fueron hechas realidad sino superadas, gracias a la perseverencia y empeño que les imprimo.

Con empeño podemos derribar barreras y lograr los objetivos trazados por difíciles que puedan parecer, aún en las peores circunstancias.

 

2. Honestidad. Para mí, no es posible alcanzar el éxito si lo divorciamos de la honestidad. Una persona honesta genera confianza, característica elemental en los negocios y en todas las facetas del saber humano en la que nos desempeñemos. La honestidad es uno de los valores morales de mayor importancia en la vida de toda persona, porque deja huellas donde quiera que vaya, y se adquiere en los primeros años de la niñez, con el buen ejemplo de los padres o tutores que velan por su crianza y buena educación. Personalmente valoro más una persona honesta con deseos de superarse y aprender, que una que posea muchos títulos universitarios, maestrías y doctorados, pero que en su actuar deja mucho que desear, por eso uno de mis dichos en los seminarios que dicto es "màs vale la educaciòn en la boca que los diplomas en la pared".

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3. La puntualidad. Es una característica de las personas altamente profesionales, para quienes el tiempo propio y el de los demás merece respeto y consideración.

 

Una persona puntual es una persona responsable, atributo especial de quienes desean triunfar. Llegar tarde a una cita de negocios, a un evento especial o a una simple reunión de amigos denota un desconocimiento total de las más elementales normas de cortesía. Esta cualidad que pocos tienen debe ser puesta en práctica por todos y no solo por unos cuantos. Ejemplo de los jefes, directores o gerentes que, por su estatus, piensan que pueden llegar tarde a laborar, mientras el resto tiene que ser puntual, craso error. Es el líder el que debe dar el ejemplo.

4. Sentido común. Muchas cosas estan escritas para que sean aplicadas en circunstancias específicas, sin embargo, saber con certeza lo que esperan de uno, cuándo hacer las cosas y cómo hacerlas de la mejor manera, solo se puede enfrentar con “sentido común”. Generalmente en las pequeñas y grandes empresas existen reglamentos a los que uno se acoge para solucionar un conflicto, lo que en algunos casos empeora la situación. Mi experiencia me dice que una dosis de sentido común te puede ahorrar desde un dolor de cabeza, hasta dinero por una demanda.

Educación para tratar a los demás siempre con cortesía y buenas maneras.

 

Respeto: Entender que todos los seres humanos somos exactamente iguales y que todos se merecen el mismo respeto sin ningún tipo de discriminación fundamentada en falsas premisas o posturas arcaicas que no tienen cabida en el mundo actual.

5. La familia. Mi familia ha sido el puntal de mi vida siempre. Sin duda que la familia es el motor que nos mueve a todos para vivir cada día de la mejor manera, por eso siempre trato de balancear las ocupaciones. Tengo el respaldo de una familia fuera de serie. Un esposo especial y único, que siempre me ha apoyado en mi profesión y me ha permitido desarrollarme de una manera amplia y muy satisfactoria, y unos hijos que han jugado un papel importante y fundamental en mi desarrollo como mujer, madre y empresaria.


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455319
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América