En sus primeros años de vida un joven empujaba sus sueños con un solo objetivo: descubrir nuevos horizontes. Entonces, solo había curiosidad y arrojo.
Pero, Pedro Martínez Cutillas, oriundo de la provincia de Murcia, en España, supo sacarle provecho a cada oportunidad.
Hoy, aquel mozo se ha transformado en ejemplo, sobre sus hombros descansa un conglomerado de exitosas empresas, sin embargo, él sigue siendo toda cordialidad y sencillez.
“Polifacético” es una de las palabras que usa para describirse, pero no basta con una, acá en Panamá conocemos otra realidad de don Pedro (como se le suele llamar) y es su condición de enamorado. Él está embebido y absorto por el amor a las tierras istmeñas.
Este sentimiento de don Pedro ha nacido de su espíritu que le reclama su invaluable tiempo para estudiar las entrañas del Istmo, su historia, sus nexos con la Madre Patria, la España que le vio nacer; y, además, este erudito de los negocios, quien fuese distinguido el pasado 6 de octubre como el Empresario del Año en la II Gala del Metal 2009 en Barcelona, tiene otra afición que le toma por completo su ser: el arte.
Es por esto que don Pedro apoya megaproyectos culturales, que para muchos podrían ser “quimeras”, pero con su ingenio y su decisión de actuar se convierten en realidades y bendiciones para Panamá.
Todo esto es don Pedro y, queda más, sobran reflejos de una interesante vida que está sellada con el éxito.
Las facetas
La historia de un grande, en este caso, comenzó cuando éste emigró hacia la capital, Madrid, que fue su cobijo. Allí, siendo un chico, ingresa al servicio militar voluntario, que le aportó el pase para obtener el título de Profesor en Educación Física y de Instructor de Paracaidismo por la Escuela del Ejército Español del Aire.
Era un hombre dedicado al cuerpo, un experimentado paracaidista, pero sus caminos irán por otros rumbos, fue cuando decide trasladarse a Barcelona.
En Barcelona, don Pedro comienza a gestar la figura empresarial que es hoy; toma cursos en ciencias económicas y empresariales, y, paralelamente, logra asirse a un dote especial que marcó su vida con progreso: una habilidad intrínseca por la soldadura.
En ese entonces dedica todo su tiempo y esfuerzos a especializarse en diversas técnicas de soldadura que se introducían en España provenientes de otros continentes. Muy pronto su trabajo incansable y espíritu emprendedor le instan a fundar un proyecto empresarial que se asentaría en los campos de la ingeniería, la construcción, el montaje, mecánica y la soldadura. Surgen las bases del Grupo de Empresas EMMSA, lideradas por don Pedro.
Su entorno
Han pasado 55 años y el empuje empresarial de don Pedro se ha materializado en un conglomerado que tiene negocios tanto dentro como fuera de España.
La expansión del Grupo de Empresas EMMSA le ha llevado a asentarse en mercados internacionales como Alemania, Portugal, Brasil, India y Marruecos; en estos y en España sus compañías se desempeñan como contratistas generales de obras y servicios para el montaje de plantas industriales.
Quizás hoy la vida de este personaje ronda la completitud, por lo que, luego del camino recorrido, afirma en uno de sus pensamientos en relación a su éxito que, “las empresas sólidas no son fruto de la casualidad, sino del esfuerzo continuado y del trabajo en equipo”.