Economía

El mundo en manos del G-20

En Pittsburgh se autodenominó el foro rector de la política económica mundial, por encima del FMI, la OCDE y la OMC, entre otros, la pregunta es ¿cómo aprovechará Panamá este cambio sustancial?.


El Grupo de los 20, el club más exclusivo del mundo, acaba de autoasignarse el dictado de la política económica mundial.

Los líderes del G-20, en su tercera reunión de alto nivel en menos de un año, dijeron que el siglo XXI necesita una nueva forma de coordinar la economía global para reemplazar al Grupo de los 7 y luego al Grupo de los 8, que durante las últimas tres décadas impusieron el ritmo decisorio a la economía mundial.

De ahora en adelante las potencias económicas de la post guerra -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia- están ahora acompañadas por países como Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Corea del Sur, China, Indonesia, la India, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

 

El presidente Barack Obama, que ayudó a negociar la composición del grupo entre la vieja guardia del G7 y los nuevos países, dijo que “no podemos encarar ya los desafíos de la economía del siglo XXI con los enfoques del siglo XX”.

Empero, pese a la retórica altruista, los resultados salidos del encuentro del G20 en Pittsburgh se parecen mucho a los producidos a lo largo de los años por el G8: objetivos excesivos y grandilocuentes pero pocos detalles específicos.

Aumentar de 43 al 48% el peso del voto de los países emergentes en el Fondo Monetario Internacional (FMI), algo que tendrá que negociarse y aprobarse por ámplia mayoría el próximo año entre los 186 países miembros, y el incremento del 3% en el peso de las decisiones en el Banco Mundial son los resultados más tangibles que pueden ayudar al Tercer Mundo, lo mismo que eliminar gradualmente los subsidios a la producción de combustibles fósiles y mejorar la supervisión bancaria.

 

Conveniencia. Para el economista panameño Francisco Bustamante “un tema importante son las propuestas de mejoramiento de los mecanismos de supervisión del sistema financiero que promueve el Presidente Barack Obama para EE.UU. Estas requieren el apoyo del resto del mundo, al referirse a la supervisión transfronteriza, consolidada y de empresas no financieras además de las tradicionales, así como de los productos derivados. Estas serían las consecuencias más directas, de ponerse de acuerdo los países”.

En el caso de las economías latinoamericanas (Argentina, Brasil y México), consideró que “su primer rol será defender los intereses de sus economías y no tanto los regionales, que son marginales en el mundo”.

Panamá debe aprovechar el enorme peso de México y Brasil, anotó, no alinearse con uno u otro.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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