Sugerencia
- Un organismo ambientalista sugirió la semana pasada a los productores nicaragüenses utilizar para sus cultivos semillas resistentes al cambio climático, sobre todo ante el posible impacto que pueda generar “El Niño”, un fenómeno que implica el calentamiento de las aguas del Pacífico tropical y puede acarrear sequía o excesos de lluvias.
- “Se necesita una reingeniería en la agricultura, una nueva confección de política, una nueva estrategia”, dijo a los periodistas el ambientalista nicaragüense del no gubernamental Centro Humboldt, Carlos Carballo.
Los cultivos de Sudamérica y el Caribe, el África meridional y los países del Cuerno de África y el sudeste asiático son los que más podrían quedar afectados por el fenómeno meteorológico de El Niño, según dijo ayer la FAO.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) actualizó ayer su Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Alimentación y la Agricultura (SMIA) para revisar los posibles impactos que tendrá este fenómeno climático en la producción agrícola mundial durante el periodo 2014-2015.
La agencia de las Naciones Unidas elaboró una tabla en la que ofrece una panorámica por regiones geográficas de los posibles “cambios potenciales” que podría provocar “El Niño”, basados en su historial.
En las tres regiones con mayores probabilidades de “potenciales cambios”, estos se producirían durante el periodo de octubre a marzo.
En Latinoamérica y el Caribe, las “fuertes lluvias a final de año podrían retrasar” la plantación de cereales, que serían cosechados a partir de marzo.
En Asia existe la “posibilidad creciente” de unas precipitaciones por debajo de lo normal y se espera que el paso de “El Niño” traiga “algún impacto” en la producción de los cultivos.
En el África meridional se prevé también la probabilidad de un menor número de precipitaciones en la época de lluvias, lo que resultaría en una limitación del desarrollo de los cultivos y de su rendimiento.
Por su parte, en el cuerno de África habrá una “alta probabilidad” de precipitaciones por encima de lo normal, lo cual beneficiaría a la segunda temporada de cultivos, aunque podría interrumpir la temporada principal de cosecha de cereales.