Medida
- Los banqueros centrales se convirtieron en compradores netos justo antes del pico máximo en 2011.
- “Los banqueros centrales compraron normalmente cuando quizás había que vender y vendieron cuando tal vez había que comprar”, dijo Michael Strauss, que colabora en la gestión de activos por unos $25,000 millones como estratega de inversiones.
Ben S. Bernanke, el banquero central más poderoso del mundo, dice que no entiende los precios del oro. Si sus pares hubieran prestado atención, podrían haberse abstenido de ampliar reservas que perdieron $545 de su valor desde que el lingote alcanzó un pico máximo en 2011.
Bernanke, que tiene en su haber diplomas de economía de la universidad de Harvard y del Massachusetts Institute of Technology, (MIT), y estuvo al frente de la Reserva Federal durante el mayor desastre financiero desde la Gran Depresión, dijo a la Comisión de Banca del Senado en julio que “nadie entiende en realidad los precios del oro y yo tampoco pretendo entenderlos verdaderamente”.
Los bancos centrales, que tienen un 18% de todo el oro extraído, sumarán 350 toneladas valorizadas en $15,000 millones este año, según estimaciones del Consejo Mundial del Oro con sede en Londres.
Compraron 535 toneladas en 2012, el nivel más alto desde 1964. Rusia, que es el mayor comprador, amplió las reservas un 20% desde que los precios alcanzaron un récord de $1,921.15 la onza en septiembre de 2011. El oro se desplomó un 31% desde entonces.
Mientras los diseñadores de la política compraban, los inversores perdían fe en el metal como reserva de valor. El valor de los productos negociados en bolsa (ETP) cayó $60,400 millones, o sea 43%, este año, endosando pérdidas al gerente de fondos de cobertura John Paulson.