Desde la torre de la iglesia de Hemingbrough, Peter Bramley mira hacia abajo al plástico desplegado que tapa un agujero en el tejado del templo, del que los ladrones han arrancado 20 metros cuadrados de plomo.
"Desde el siglo XII ha habido aquí una iglesia", dijo Bramley, de 71 años, el cuidador de la iglesia, cuya familia ha estado a cargo del edificio durante 132 años. "Escapó a los estragos de la Reforma y de la guerra civil, pero no ha podido escapar a esto".
Los delincuentes han robado el plomo de la cubierta de la iglesia, de 900 años de antigüedad, situada en el norte de Inglaterra, cuatro veces en los últimos ocho meses debido a que el aumento de los precios del metal ha desencadenado una ola de robos en edificios religiosos.
En todo el Reino Unido las iglesias han presentado a las compañías de seguros reclamaciones de daños récord por pérdidas relacionadas con los robos de plomo.
Ha tocado a los vecinos de los templos lidiar con el problema de financiar las reparaciones, que deben hacerse con el mismo tipo de material, puesto que la mayor parte de las iglesias británicas se hallan sujetas a las leyes de protección del Patrimonio. La plancha de plomo cuesta 90 libras el metro cuadrado (10,8 pies cuadrados), comparado con las 30 libras de un material sintético. Ecclesiastical Insurance Plc, la mayor aseguradora de iglesias británica, recibió 2.300 reclamaciones por daños relacionados con los casos de los robos de plomo, totalizando 8,5 millones de libras ($16,8 millones) el año pasado. Congregational and General Insurance Plc informó de 140 reclamaciones por el mismo motivo de sus 7.000 templos. Las iglesias históricas de Gran Bretaña son particularmente vulnerables porque el maleable y duradero plomo era el material favorito para tejar durante siglos antes de las cubiertas de plástico o de las tejas asfálticas. La Iglesia de Inglaterra tiene unos 16.000 templos, el 87 % son declarado de interés arquitectónico.