Si, usando el análisis técnico, ya se convenció que éste es un momento óptimo para invertir en la bolsa de valores, entonces debe considerar el riesgo al estructurar su cartera.
El riesgo es la probabilidad de que usted no logrará el rendimiento esperado.
Para saber cómo estimar dicho riesgo, debe empezar por aprenderse tres términos: diversificación, "factor beta" y "correlación".
A mayor diversificación, menor riesgo; es decir, mientras más instrumentos financieros tenga, y más amplio sea el abanico sectorial y geográfico que éstos abarquen, el riesgo de su inversión tenderá a disminuir.
Como "norma" inicial de diversificación, algunos analistas sugieren dividir la cartera de inversión en cuatro o seis porciones.
Una parte consistiría de depósitos a plazo fijo; otra se invertiría en bonos; otra en metales preciosos (principalmente oro); otra en fondos mutuos (indexados o no); otra en acciones y la última (y usualmente la más pequeña) en divisas y "derivados" (como son las opciones y los futuros).
La proporción que asigne a cada una depende de su preferencia individual de riesgo. Mientras, más cerca está de su jubilación, y mientras más limitados son sus recursos financieros, tiende a disminuir también lo que define como "preferencia de riesgo", es decir, la cantidad de riesgo que usted está dispuesto a asumir al invertir su capital. Si es una persona "poco" propensa al riesgo o a analizar los movimientos de la bolsa, probablemente asignará la mayor parte (quizás el 60%) de su capital a depósitos a plazo fijo y bonos; una parte minoritaria (quizás el 30% de su capital) a fondos mutuos; y poco (o nada) a acciones individuales o algún otro de los activos mencionados.
Si, por el contrario, es una persona "muy" propensa al riesgo, invertirá la mayor parte de su capital en acciones individuales y derivados, y una minoría en otros activos financieros menos riesgosos.
Ya sea que invierta poca o gran parte de su capital en fondos mutuos o acciones, también le conviene diversificar según el tamaño (o "capitalización") y, por último, tomar en cuenta el "factor beta".
Este último mide la volatilidad de una acción. Se obtiene comparando el promedio mensual del incremento de la acción, a lo largo de tres o cinco años, con el promedio del incremento del índice que representa el mercado.
Se considera que el "beta" del mercado es igual a "uno". Así por ejemplo, si durante tres años el índice Standard & Poors 500 aumenta un promedio mensual de 2% y el de una acción X, listada en la bolsa norteamericana, aumenta 4%, entonces el "beta" de la acción sería igual a dos. A mayor beta, mayor es la inestabilidad (y por ende el riesgo) de la acción.
Por ello le conviene combinar sus acciones de manera que el beta promedio de su cartera no sea mucho mayor que uno.
Para calcular el "beta" lo más eficiente es usar una hoja electrónica de cálculo, aunque para los mercados de capital más avanzados existen servicios informativos que lo calculan diariamente
Por último, podría convenirle tomar en cuenta la "correlación" entre las acciones o sectores. Para ello se puede utilizar la técnica estadística denominada "coeficiente de correlación", que fluctúa entre más y menos uno.
Una correlación positiva y cercana a uno se denomina una correlación cercana y positiva. Una correlación negativa y cercana a menos uno sería una correlación inversa.
La idea básica es que el riesgo aumenta si los activos financieros que integran su portafolio están "positivamente" correlacionados, lo que equivale a decir que su rendimiento evoluciona de manera muy similar en el tiempo.
No es fácil evaluar la correlación, pues se trata de un factor que no es estable a lo largo del tiempo, pero usted puede tratar de ajustarse a algunas normas amplias para lograrlo.
Por ejemplo, usted podría diversificar sus fondos mutuos sobre una base regional. Si la evidencia histórica apunta a que las acciones de las empresas en Norteamérica tienden a crecer más rápidamente que las de Asia durante las distintas fases del ciclo económico, entonces quizás le convenga adquirir la mitad de sus fondos mutuos especializados en empresas norteamericanas y la otra mitad en fondos mutuos especializados en empresas asiáticas. Un razonamiento similar se puede aplicar a la diversificación sobre la base del sector económico.
(*) Roberto N. Méndez (www.rnmendez.com) es profesor titular e investigador en la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá.
El riesgo de la inversión en la bolsa
Hay inversionistas que son propensos al riesgo, ellos invertirán la mayor parte de su capital en acciones individuales y derivados, y una minoría en otros activos financieros menos riesgosos. Especial para el Panamá América