El "desvío de recursos", como oficialmente se denomina al robo en Cuba, y la "multa", como llaman los cubanos a la estafa cotidiana en el sector de los servicios, se han transformado en un gran y gerenalizado dolor de cabeza en la isla, según informó ayer la prensa. "No hay semana en la cual un vecino, amigo, conocido, compañero de trabajo no me dé cuenta de alguna estafa en la red de tiendas" en dólares que se extiende por toda Cuba, comentó alarmado un cronista del diario Juventud Rebelde, quien llamó a las autoridades a no permitir que "el engaño dé al pecho" de los consumidores.
La economía cubana está regida por la doble circulación monetaria (dólar-peso), el salario medio mensual de los cubanos ronda los 230 pesos, el billete verde se compara a 26 pesos y un litro de aceite para cocinar cuesta 1.95 dólares. El Estado subvenciona una canasta familiar que cubre 15 días y otros servicios.
Bajo el título "Estafa en estuche cerrado", el articulista aborda uno de los temas que desde hace bastante tiempo atenta contra los menguados bolsillos de los cubanos y afirma que "casi nada escapa" a la práctica de tenderos estatales de "multar" (estafar) a sus clientes.
El mismo diario reproduce, por otra parte, declaraciones de la víspera del presidente cubano, Fidel Castro, quien al elogiar la reconstrucción en menos de un año de 179,814 viviendas dañadas en noviembre pasado por el huracán Michelle, admitió que en ese proceso "ocurrieron 1,554 denuncias sobre casos de desvíos de recursos".
Castro no cuantificó el monto de los "desvíos", pero informó que se debió investigar cada denuncia. El mandatario cubano dijo que hacer frente a los daños del ciclón Michelle (que afectó a casi la mitad de la isla) requirió "siete veces más recursos financieros y humanos que los empleados en cualquier otro huracán".
Las autoridades cubanas aseguran que la corrupción no está presente en las altas instancias del país, pero admiten su manifestación a otros niveles y han creado numerosísimos sistemas de control. Se considera que la falta de liquidez es "El Talón de Aquiles" de la economía cubana y son constantes los llamados oficiales a la eficiencia económica, al ahorro de recursos y a mejorar a la calidad de los servicios.