Economía

El salto de BB+ hacia A está casi a la vuelta

Muchos son los entusiastas, entre ellos, el propio Gobierno, que en boca de Vallarino recuerda que las calificadoras pronto darán el visto bueno al país empujado por los indicadores económicos exactos.


Es una hora buena para Panamá, su crecimiento del PIB se ha mantenido estable sobre un 2.5% ha sido todo un hito de progreso en la región, y como sí fuera poco la gran temida “crisis” funcionó como un bumeran, que algunos especialistas opinan pudo hasta beneficiar al país, finalmente, qué es lo que hace falta: El grado de inversión.

Por años Panamá ha luchado por obtener un grado de inversión, durante la época de la dictadura militar rondábamos la perspectiva de clasificación DDD, siendo el nivel más bajo que otorgan las calificadoras en relación al riesgo soberano del país.

 

Con la llegada de la democracia, el planteamiento de nuevos roles del Estado como fiscalizador, no como generador, y al darle la cara a los acreedores para trabajar conjuntamente una política de pago de deuda, las calificadoras internacionales, como Standard & Poor’s, Moody’s y JP Morgan, empezaron a dar juicios sobre el país.

Su opinión pesa, ya que muchos inversionistas de alto calado siguen al pie de la letra sus pronósticos y juicios sobre el manejo fiscal y gubernamental del país al que evalúan para luego invertir. Igualmente pueden destruir, entre 1998 y 1999 Panamá sufrió un revés en su calificación bajando a Ba1, las razones variaron y la desconfianza internacional sentaron un mal precedente.

 

No obstante, el mercado internacional está sacando un “as” bajo de la manga, sin importar la opinión de las experimentadas empresas calificadoras las emisiones de Panamá se están moviendo bien. Las razones son múltiples y propiamente peculiares de Panamá.

La evolución

 

Panamá siempre ha sido muy responsable con su deuda, cuenta Manuel Brea, Gerente de la Casa de Valores de Multisecurities.

La paga constante y a tiempo de la deuda es uno de los factores más importantes que empujan una buena perspectiva de calificación de riesgo del país, próxima a un grado de inversión. (Ver nota relacionada Opiniones que pesan)

Únicamente entre 1988 y 1989 se dejó de pagar la deuda, a causa de la crisis económica y política que apaleó al país. Sin embargo, con la vuelta de la democracia se restructuró la deuda externa a través el programa de bonos Brady y se tiró la primera oferta pública de bonos globales panameños, en 1997, contó Felipe Chapman, socio Director de Indesa.

 

En el trascurso de los años en los períodos de Endara y Pérez Balladares se inicia la política de privatizaciones de instituciones y servicios públicos de telecomunicaciones, lo que pasó al Estado del papel de generador que tenía en la década del 70, a regulador y promovedor del libre comercio, sobre los años 90.

Estas últimas medidas tardaron años en dar a la opinión pública una imagen positiva, “estos períodos fueron altamente incomprendidos” y hoy, por ejemplo, luego de la victoria en Latin American Idol de la cantante panameña Margarita Henríquez, con la oleada de llamadas de Panamá versús Costa Rica, se demostró en la elite intelectual económica del país, que estos procesos dieron resultado y que estamos adelante en tecnología, explicó Chapman.

Según Chapman, las diferentes ventajas que hoy muestra el mercado panameño y la estabilidad en la que ha crecido, reforzó una buena imagen de nosotros al mercado internacional, lo que permitió que entrado el 2000, las perspectivas de calificación de riesgo se situarán sobre B estable. (Ver gráfica).

Sin embargo, la última emisión de bonos globales del Estado, que se realizó por la cifra récord de $1,000 millones a una tasa de 5%, ha llenado de animo a los conocedores, que incluso subestiman un poco, la ausencia del apetecido grado de inversión para Panamá.

Avanzando con cautela

“Nunca me había sentido tan animado” expresó José Abbo, Vicepresidente de Estrategia de Mercados de Credit Suisse. “Yo considero que como se está negociando actualmente el papel de Panamá ya somos de grado de inversión”.

Actualmente Panamá tiene una perspectiva de calificación de riesgo de B+, de parte de la calificadora Standard & Poor’s y tendría que pasar a BBB, si las políticas se siguen trabajando sabiamente, según las proyecciones de Abbo al final de este Gobierno y al próximo entonces le tocaría elevarla a A.

Las intenciones de superación de Panamá sólo podrían verse mermadas sí la inflación llegase a subir paralelamente al crecimiento económico, afectando las evaluaciones de las calificadoras.

De acuerdo al análisis de Abbo, la ecuación correcta para que las calificadoras nos vean con buen tono es un crecimiento del PIB que esté por encima del 5% pero por debajo del 7%. (Ver gráfica de PIB)

“Ahí podemos mantenernos bien sin recalentarnos, es imprecindible mantener una política sana en relación a la administración de la cartera pública, que en los últimos años ha ido disminuyendo (Ver gráfica de deuda) y con seguridad en el próximo quinquenio estaremos en la A”, cerró Abbo.

Para otros como Chapman o Brea la situación es prometedora con algunas variantes.

El mercado decide

Aunque parece la presea dorada, en realidad los analistas coinciden basado en su trabajo diario de asesoría, en que los papeles panameños son altamente atractivos, aún sin grado de inversión.

“El mercado es la calificadora de riesgo más grande del mundo, y está diciendo que Panamá ya esta en grado de inversión, es una opinión donde se conjugan millones de personas”, amplió Chapman.

“En cambio la opinión de las calificadoras es súper valida porque son gente calíficadísima, pero siguen siendo un grupo pequeño de personas muy profesionales que opinan sobre un tema” comparó Chapman. En tanto, Abbo, indica que sólo estamos en espera de que las calificadoras pongan el grado de inversión de Panamá, pero ya lo tenemos, el mercado ve muy atractivamente al país, incluso por encima de otros, que ya lo tienen.

Lo cierto es que el tener el grado de inversión atraería a un tipo de comprador específico que adquiere sólo bonos de países que tenga esta característica en su oferta, entre otros beneficios (Ver nota relacionada, Beneficiando al ciudadano común).

En tanto, la circunstancia de atractivo de Panamá pese a no tener grado de inversión se debe, según el especialista Brea, quien posee 10 años de experiencia en el mercado búrsatil, a que la demanda versús papeles en el país es fuerte, ya que muchos compradores son instituciones panameñas, y esto hace que se aprecien bien.

En forma más conservadora Brea opina que el grado de inversión para Panamá en 2010, “quizas no se ve tan posible” pero, por ahora, el panorama de inversiones panameño se aprecia muy positivamente, llevado de la mano del buen desempeño del papel búrsatil del Estado y la alta popularidad del Gobierno, lo que frena ciertas inestabilidades sociales, entre otras.

Pero todo podría cambiar. Abbo, Chapman y Brea enumeraron una serie de factores a tener en cuenta para no salirse del carril del progreso.

Responsabilidad

Los especialistas consultados coinciden en que mantener una política fiscal sabía es imprescindible para lograr el grado de inversión.

En relación con este tema, Frank de Lima, Viceministro de Economía, se comprometió a “mejorar las finanzas públicas, aumentando las recaudaciones del Estado y siendo más eficientes en el gasto”.

Lo que se quiere, con esto, dijo De Lima, es lograr el superávit en el Gobierno Central en los próximos años.

Puntualmente los asesores consultados esperan que se mantenga la estabilidad macroeconómica y que el nivel de las inversiones sigan fluyendo en el país.

“No sólo se trata del grado de inversión, sino de tener empresas prosperas, que exporten con personal calificado y un verdadero progreso como nación”, dijo Abbo.

Brea va más al detalle, “considero a nivel personal que se podría flexibilizar el mercado laboral, aumentar la competitividad y que nos vean como un centro financiero internacional, no sólo en la banca, en seguros y valores.

Todas estas fórmulas que ayudarían a alcanzar el anhelado grado de inversión habría que reforzarlas en un verdadero mejoramiento de la educación y a la administración de justicia, contó Chapman.

“Sí el inversionista tiene confianza en que los árbitros en Panamá, son honestos, íntegros y equitativo, que emitirán juicios justos se sentirán confiados en poner sus dineros en Panamá” agregó Chapman.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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