El Salvador y Guatemala comenzaron a operar la primera de tres aduanas únicas a lo largo de su frontera común, con el fin de acelerar el tránsito de turistas y mercaderías y favorecer el proceso de integración del istmo, informaron ayer fuentes oficiales.
El puesto fronterizo, que funciona con personal salvadoreño y guatemalteco, comenzó operaciones el miércoles en el paso de La Hachadura, en el departamento de Ahuachapán, a unos 140 km al sureste de San Salvador, con lo cual el puesto fronterizo guatemalteco conocido como Pedro de Alvarado fue clausurado.
“Este plan no tiene marcha atrás, pero sabemos que vamos a tener problemas de ajuste”, declaró a la prensa la directora salvadoreña de Migración, Nadine Molina, quien precisó que las nuevas instalaciones incluyen aduanas, migración, cuarentena agropecuaria y policía.
“Pretendemos dar los primeros pasos para fusionarnos en una sola región y hacer más fácil el ingreso y salida de las personas entre estos países”, dijo la funcionaria.
El proyecto de aduanas únicas en Centroamérica data de hace 40 años, pero no fue sino hasta 1999 cuando los jefes de Estado de la región acordaron avanzar en el compromiso de eliminar todas las fronteras internas para el 31 de diciembre del año 2003, con el fin de facilitar el intercambio y prepararse para el libre comercio.
En el caso Guatemala-El Salvador, el proyecto de aduanas únicas cobró auge desde agosto de 1999, cuando los presidentes Alfonso Portillo y Francisco Flores firmaron la declaración de Asunción Mita, población fronteriza perteneciente al territorio guatemalteco.
Luego de establecer la primera aduana única entre Guatemala y El Salvador, se espera que el mecanismo se extienda a Honduras y Nicaragua, países también integrantes del llamado Triángulo Norte Centroamericano.