La precariedad y la informalidad en el mercado de trabajo son dos de los factores que contribuyen a que más de la mitad de la población rural de América Latina se mantenga en la pobreza, pese al crecimiento económico que ha experimentado la región en los últimos años, de acuerdo a la segunda parte de un informe conjunto presentado recientemente por la FAO, OIT y CEPAL.
Entre los pobres de las áreas rurales, menos de la mitad de ellos tiene acceso a mercados formales de trabajo, y en los peores casos esa cifra desciende hasta solo el 2%, dependiendo del país, según el estudio Políticas de Mercado y Pobreza Rural en América Latina (tomo 1, tomo 2), realizado por las tres agencias de las Naciones Unidas.
Los organismos recalcan en el estudio que la pobreza entre la población rural bajó solo de 60% en 1980 a 53% en 2010, pese al aumento de las agroexportaciones, al auge agrícola y al crecimiento económico registrado por América Latina durante gran parte de la última década.
El estudio añade que esto deja en evidencia que el funcionamiento actual del mercado de trabajo no está distribuyendo los beneficios del crecimiento, particularmente entre las personas que habitan y trabajan en sectores rurales.
En Panamá, la constante es la misma. El informe de Indigencia y Pobreza, marzo 2012 del MEF, detalla que en las comunidades en las que predominó el trabajo en empresas familiares y en el hogar, o en los que las personas dependieron de sí mismas para generar ingresos, hubo una mayor proporción de la población que vivía en condiciones de precariedad.
La pobreza general y la extrema sigue siendo común en las áreas rurales [B](ver gráfica B)[/B], pese a la mejora que experimenta la economía panameña [B](ver gráfica Producto Interno Bruto)[/B]y esta condición está estrechamente ligada con la calidad de empleo, que es precaria en las empresas familiares pequeñas y los trabajos por cuenta propia, los cuales son poco remunerados en las zonas rurales, si se les compara con la misma ocupación en el área urbana.
Otro de los factores que incide en esta condición es la cantidad de personas que forman parte de un núcleo familiar, la cual aumenta en las zonas rurales en comparación con la urbana[B](ver gráfica C)[/B].
El informe del MEF señala que hay casi un millón de pobres en el país, lo que significa que más de un cuarto de la población vive en condiciones de pobreza. La institución reconoce que mientras 662 mil 990 personas están en condiciones de pobreza en las áreas rurales del país, en las áreas urbanas estuvieron 298 mil 345.
Las personas que viven en estado de pobreza en el área rural tienen un ingreso de 97.64 dólares al mes, o sea 3.26 dólares para sustentar sus gastos del día, mientras que en área urbana el ingreso es de 131.37 dólares o 4.38 dólares por día para solventar sus necesidades. Hace solo seis años, la pobreza la marcaba un ingreso de 73.13 dólares al mes en el área rural y en la urbana 98.66 dólares por mes, lo que indica que las personas necesitan más ingresos para salir de ese estado.
La línea de la indigencia está limitada por un ingreso de 52.88 dólares por mes, o 1.77 dólares al día para las personas que viven el área rural, mientras que en el sector urbano es de 62.94 dólares o 2.10 dólares al día [B](ver gráfica D[/B]). Esta condición se deteriora cada vez más, producto de la creciente tasa de inflación que afecta el poder adquisitivo de los panameños y que, según los pronósticos, continuará su escalada pese a los esfuerzos del Gobierno en buscar mecanismo para llevar comida más barata a la población [B](ver gráfica Variación porcentual del índice de precios al consumidor )[/B].
El pasado jueves 30 de agosto, el presidente de la República, Ricardo Martinelli, se reunió con 40 productores, intermediarios, distribuidores y dueños de cadenas de supermercados para buscar mecanismos que garanticen alimentos más baratos para la población en situación precaria.