Con las mismas expectativas que genera el comienzo de una maratón, más de una docena de empresas se prepara para competir en el mercado de telecomunicaciones argentino, que quedará desregulado totalmente en noviembre.
Pero analistas sostienen que la salvaje competencia hará que los competidores más grandes se devoren a los más pequeños, de manera que sólo los titanes con un sólido respaldo financiero serán los que sobrevivan tras las primeras millas de la carrera.
Una gran cantidad de empresas de telecomunicaciones estará en posición de competir por el servicio telefónico de corta y larga distancia de Argentina cuando el 9 de noviembre se abra este mercado de 11.000 millones de dólares.
Los analistas concordaron que los términos de la desregulación significan --al menos teóricamente-- infinitas posibilidades de competencia.
"Las reglas son tan laxas que casi cualquiera puede, si quiere, entrar y ofrecer servicios de telecomunicaciones en Argentina", dijo el analista Roger Heale de Raymond James Argentina.
Pero los nuevos contendientes desean que la competencia sea así de fácil.
Los inversores del mundo demandan rápidos resultados de las compañías telefónicas, lo que significa que las enormes inversiones necesarias para derribar a los gigantes existentes serán más difíciles de conseguir, dicen los analistas.
A esto se suma que muchos de los 36 millones de argentinos planean esperar que las rifas bajen para abandonar Telecom Argentina o la española Telefónica.
Ambas compañías disfrutaron nueve años de monopolio del servicio de líneas fijas tras la privatización del sector en 1990 y según los analistas todavía controlan el 97 por ciento del mercado.
"Es un lío pasar toda la burocracia necesaria para cambiar de compañía", dijo Mercedes, una joven diseñadora gráfica argentina.
"Mientras los precios bajen, la gente cree que eventualmente van a bajar aunque yo tengo mis dudas, me parece que voy a quedarme con la compañía que tengo ahora", agregó.
El pensamiento de Mercedes, bastante común, es lo que preocupa las compañías que entrarán en el juego.
"Globalmente, algunas de estas nuevas compañías va a ir a la bancarrota", dijo Michel Morin, analista en telecomunicaciones de Merrill Lynch.
"El ambiente para estas compañías no es el más apto".
LA SUPERVIVENCIA DEL MAS APTO
A pesar de ello, el gobierno argentino espera más de 4.000 millones de dólares en inversiones frescas en el sector de telecomunicaciones en los próximos 18 meses.
Entre las compañías que esperan incrementar su presencia en el mercado argentino se encuentran Movicom, subsidiaria de BellSouth Corp., Impsat Fiber Networks Inc., Nextel Communications Inc. y PSINet .
La mayoría de los analistas concuerda en que los términos de la largamente esperada desregulación, anunciados por el gobierno en junio, transformarán a Argentina en uno de los mercados de telecomunicaciones más competitivos del mundo.
"Seráncluso más abierto que los mercados europeos", dijo Heale, quien mencionó el bajo costo de interconexión para el uso de la red de otra compañía como una de las claves de la desregulación."Hicieron muy fácil el acceso a las líneas para nuevas empresas."
El secretario de Comunicaciones argentino, Henoch Aguiar, predijo que el costo de las llamadas de larga distancia caerá 50 por ciento en los primeros cuatro meses de competencia.
Por su parte, las comunicaciones locales también deberían bajar, aunque en un principio sólo para clientes corporativos.
La teledensidad argentina, número de líneas por cada 100 habitantes, debería incrementarse a 35 en 2003 contra las actuales 21.El promedio de la Unión Europea es 52, dijo Aguiar.
Varios analistas mencionaron a Techtel --entre cuyos respaldos se ubican Bell Canadá, SBC Communications y Teléfonos de México -- como un ejemplo de una compañía con suficientes fondos como para triunfar en el mercado argentino.
No obstante, las compañías consoliddas --Telefónica y Telecom-- han lanzado incentivos y bajas en las tarifas para mantener a sus clientes.
Las elevadas tarifas de larga distancia ya cayeron entre 50 y 60 por ciento este año, según el gobierno, luego de que dos compañías de telefonía celular y Telecom y Telefónica pudieron comenzar a competir por el servicio de corta y larga distancia a fines de 1999.
Los analistas todavía creen que las pequeñas compañías podrán mantenerse apelando a nichos de mercado y conservando sus costos bajos.Y, aquellos que decidieron invadir el espacio de las compañías originales, mejor que vengan con abundantes fondos y paciencia.