La empresa estadounidense Swiss Transatlantic Corp. tomó el control del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), que pretende reanudar sus vuelos el 14 de septiembre, informaron ayer fuentes de la compañía.
En la junta ordinaria de accionistas, celebrada el miércoles en la ciudad de Cochabamba (centro), la compañía de EE.UU. asumió el control del directorio del LAB, suspendida por las autoridades bolivianas hace cinco meses por su falta de capacidad operativa y financiera.
El nuevo directorio nombró presidente de la compañía a David Bressler, abogado residente en la ciudad de Nueva Jersey (Estados Unidos), y como vicepresidente a Henry Barbey, actual presidente ejecutivo de Swiss Transatlantic.
Los datos publicados ayer muestran que los estadounidenses han empezado a apretarse el cinturón, al revelar que el gasto de los consumidores aumentó un 1, 45 entre abril y junio, por debajo del 3, 7% del primer trimestre y el registro más débil desde finales del 2005.
La Reserva Federal (Fed) ha insistido, de todos modos, en que hará todo lo que esté a su alcance para tranquilizar a los mercados.
En ese sentido, Ben Bernanke, el presidente de la Fed, señaló en una carta divulgada el miércoles que el banco central estadounidense está "preparado para actuar según sea necesario" para mitigar los efectos adversos en la economía de las turbulencias bursátiles.
La Fed rebajó este mes en medio punto porcentual, hasta el 5, 75%, la tasa de descuento que los bancos pagan por el dinero que toman prestado de la institución, en un intento por asegurar el acceso al crédito.
Se espera que la autoridad monetaria rebaje en su reunión del próximo mes las tasas de interés de referencia ("federal funds"), que permanecen en el 5, 25% desde hace más de un año.
Pese a los mensajes tranquilizadores de Bernanke, el actual secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, apuntó la semana pasada que es probable que la volatilidad bursátil provocada por los impagos en el sector de hipotecas de riesgo se prolongue durante algún tiempo.
Destacó, asimismo, que la fortaleza económica global servirá para amortiguar la inestabilidad en EE.UU., aunque reconoció que dejará factura en el PIB del país.