Los pocos exportadores colombianos a Europa, mercado al que llega cerca del 12 por ciento de la ventas externas del país, tuvieron una grata sorpresa: la devaluación del peso frente al euro fue del 54 por ciento en los últimos 12 meses, casi el doble que con el dólar. Sin embargo, el comercio hacía ese continente parece ir cayendo.
Hace unos días, la Unión Eurpea anunció el desmonte de las preferencias arancelarias a productos como las flores, frutas y hortalizas, otorgadas como mecanismo compensatorio a la lucha contra el tráfico de drogas. La eliminación se hará gradual a partir de noviembre próximo.
Tanto en las semans previas al anuncio como inmediatamente después, la preocupación fue evidente, pero antes que una razón económica, la argumentación es política y busca mantener la coherencia de la posición que ha defendido Colombia: la lucha contra las drogas ilícitas debe tener un reconocimiento internacional, dentro de los cuales se enmarca el acuerdo de preferencias andinas de Estados Unidos, ATPA y el SGP de Europa.
Pero la realidad es que las protestas duraron menos de lo esperado, tanto por parte del gobierno como de los empresarios afectados. La razón parece clara: aunque no se puede desconocer la importancia de una reducción de los aranceles para entrar al sofisticado mercado europeo, también es cierto que hay otros factores que pesan más en vender más o menos al viejo continente. El principal de ellos tiene que ver con la relación cambiaría entre el peso y el euro, la moneda establecida desde hace poco más de un año para los negocios con la llamada Unión Europea. Y en ese campo, los exportadores han recibido un gran beneficio. local frente al euro ha sido del 58 por ciento, esto es, casi el doble de la divisa norteamericana.
En otras palabras, el beneficio ha sido contundente, pues en términos sencillos significa -ni más ni menos- que por cada euro que se exporte a Europa en mercancías, se recibe ahora 58 por ciento más en pesos que hace doce meses, en tanto que la relación favorable con el dólar ha sido importante pero no tan buena como en el caso europeo. Ello explica en buena parte la razón por la cual no se dio mayor debate o protesta por la suspensión de los gabelas arancelarias.
En los anteriores términos, hay consciencia en el sector privado de lo que puede significar volver los ojos hacia el mercado europeo. Incluso en algunos sectores como las manufacturas de cuero y la industria editorial, las perspectivas parecen muy promisorias.
Pero la devaluación frente al euro no solo es bueno para las exportaciones. Aunque la nueva moneda europea no tiene tanta "imagen" como el dólar norteamericano, la verdad es que quienes hicieron inversiones en euros en el último año, también ganaron buena plata.
En el caso del gobierno, unas por otros. La deuda en euros se encareció y los depósitos en esa moneda generaron rendimientos. Para conocer el beneficio neto, hay que hacer el cruce.
Y aunque nadie tiene la certeza de lo que pasará en el futuro, lo que si es claro es que en el último año, le fue mejor a quienes hicieron negocios e inversiones en euros que en dólares.