Diez años después de la "crisis del tequila", el gobierno y los banqueros de México descartan una inminente repetición de la catástrofe cambiaria, financiera y de la deuda externa que en diciembre de 1994 devastó a la economía nacional y contaminó a otros países emergentes.
El presidente Vicente Fox y el secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, han destacado la "gran estabilidad" de México, señalando que la actual situación macroeconómica dista mucho de la registrada hace una década, con el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari.
Estos procesos de fusión buscan mejorar la competitividad de los bancos a través de las economías de escala, para fortalecer su posición.