De esta manera, el sector acepta el reto lanzado por el presidente Torrijos, quien instó a la empresa privada a pasar el salario mínimo de los actuales 284 dólares a 300 dólares, tal y como recientemente lo hiciera el Gobierno.
"Estamos dispuestos a sentarnos a dialogar para analizar si se amerita o no un aumento del salario mínimo", aseguró Domingo Latorraca, presidente de la Cámara de Comercio.
Mientras, José Javier Rivera, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, reconoció que es oportuno un aumento, porque los salarios han sido afectados por incrementos en los alimentos, combustible, la canasta básica, y otros.
El aumento en el salario mínimo se establece cada dos años mediante una comisión tripartita, por región (ver recuadro: Salario mínimo por hora). El año próximo toca una revisión.
Para John Bennett, expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, señaló que pedir un aumento del salario mínimo para los trabajadores del sector privado "suena bonito para quien escucha el asunto desde afuera, pero el gran problema es que, de otorgarse, éste tendría que salir de la productividad".
Sin lugar a dudas que un alza en el salario mínimo afectará la operación financiera de las empresas.
A manera de ejemplo, se tiene que una pequeña empresa que tenga 10 empleados que ganen el salario mínimo de $284, deberá aumentarles a cada uno cerca de 16 dólares para equipararlos a $300. Esto representa mensualmente una erogación de $160, y $1, 920 al año.
Al salir estos aumentos de la productividad, Bennett afirmó que serían recargados a la población, incrementándose el costo de la vida en el país.
En este sentido, el ex ministro de Transportes subrayó que el sector dedicará este año 16.000 millones de euros (21.760 millones de dólares) a la investigación y desarrollo, casi un tercio del total de las inversiones alemanas en este ámbito.
Para reducir las expulsiones de gases contaminantes, la industria introducirá medidas para aumentar la eficiencia de los vehículos, incrementar la presencia de nuevos sistemas de propulsión, impulsar el uso de combustibles regenerativos y, finalmente, conseguir vehículos sin emisiones gracias a los motores de hidrógeno.
La eficiencia de los combustibles y la reducción de las emisiones de CO2 serán dos temas importantes en el próximo Salón Internacional del Automóvil (IAA), que se celebrará en septiembre en Fráncfort.
La industria automovilística deberá hacer frente en los próximos años a costes más altos para desarrollar tecnologías que permitan proteger el medioambiente.