A sí como en el comercio internacional se exige la famosa certificación ISO a las empresas para garantizar la calidad total de sus productos, las tendencias apuntan a que dentro de muy poco tiempo será necesario contar con certificaciones de seguridad que no sólo garanticen un producto bueno sino que su transporte sea seguro.
En los últimos años el tema de la seguridad ha trascendido fronteras y actividades. Lo que una vez fue materia de grupos y actividades especializadas hoy día ha llegado al punto que no hay proceso que no se rija bajo estos parámetros.
En momentos en que el comercio es cada vez más globalizado se requieren mecanismos que garanticen esta actividad, cuando ha quedado plasmada la vulnerabilidad de esta actividad a hechos ilícitos como el trafico de drogas y el terrorismo.
Ante esta realidad un grupo de empresas exportadoras han tomado el camino para alcanzar este fin. Gabriel Diez, vicepresidente de la Asociación Panameña para la Promoción del Comercio Internacional Seguro (BASC Panamá) explica de que se trata.
BASC es una organización sin fines de lucro conformada por empresas que están exportando y que voluntariamente se han organizado tratando de buscar una seguridad en sus embarques. Seguridad implica una cadena completa que hay que mantener desde la producción, el transporte, los muelles, los barcos hasta su destino final que es la puerta del cliente.
Luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 el gobierno americano y otros países comenzaron a poner restricciones para poder embarcar productos lo que ocasionaba grandes costos de verificación puesto que había que bajar las cargas de los contenedores, revisar cada bulto y todos esto representaba costos adicionales. Este nuevo procedimiento ponía al exportador panameño en desventaja con los productos de otros países principalmente por la vinculación que tenemos debido a la cercanía a los países productores de droga y por ser punto de trasiego, nos encontrábamos en la línea de inspección rigurosa.
Ciertamente es así. La certificación resulta ventajosa para el exportador panameño porque tenemos empresas mejor cuidadas, productos mejor referidos y los clientes se sienten satisfechos. Esto nos da facilidad de conseguir un mejor mercado porque ya no solo EU sino otros países importantes y el mundo van hacia allá para evitar estos problemas.
Una certificación garantiza que la cadena logística de todo lo que tiene que ver con un embarque, se mantenga dentro de controles para evitar que sea presa fácil de los narcotraficantes y terroristas.
Sí existe un grado de conciencia de los exportadores, prueba de ello es que más de 30 que han ingresado para adoptar esta nueva práctica. Muchas empresas ya han sido certificadas y se han dado cuenta que no importa el tamaño de la misma, es necesario para poder incursionar en mercados atractivos y con ventajas sobre los que no se certifican.
El proceso de certificación inicia con el interés de una empresa por garantizar sus embarques. Primeramente debe contar con todos los requisitos legales, formación de la empresa, sus directivos y aspectos legales. Posteriormente se le da un manual de seguridad que deberá cumplir y que será vigilado mediante inspecciones para ver si se cumple con los requisitos del manual y de no ser así hacer las recomendaciones hasta que se hace una inspección final donde se decide que esta lista para ser certificada.
En Panamá ya existe personal especializado para certificar las empresas y realizar las auditorías de seguridad que se exige par obtener la certificación de seguridad.
Para reafirmar este cambio McCANN ERICKSON WORLD GROUP ofrece la realización y organización de eventos, programas de lealtad, relaciones públicas, "branding", prensa, radio, televisión y publicidad.
"Hablamos de un enfoque global de las telecomunicaciones, una visión de 360°, porque no podemos quedarnos en un comercial de televisión" dijo Fernández.
Ello radica en que aunque un comercial puede ser importante para algunos clientes, a veces no es la mejor opción para otros y hay que ofrecer otras alternativas.
La tendencia mundial sustenta que el 80% de todo el dinero que se invertía por las empresas iba directo a publicidad y el 20% a otros, hoy día es al revés, por lo que las publicitarias se enrumban hacia un cambio significativo, para atraer a los clientes que se han vuelto exigentes.
"Sabemos que la tendencia mundial se dirige hacia esta dirección, y no estamos inventando nada.. Estamos siguiendo y adelantándonos a esa tendencia en Panamá" dijo Fernández.
Con este horizonte la industria de la publicidad panameña se enrumba hacia uno de los cambios más significativos que ha experimentado durante los últimos años.
Fernández considera que con los aportes de McCann Erickson la industria camina hacia otra dirección, donde el norte es la transformación de ser una agencia de publicidad a pasar a ser una agencia de comunicaciones.
"Hoy día debemos ser más que una compañía a la que los clientes llaman para hacer elementos tácticos. Debemos convertirnos en asesores estratégicos, y esa es nuestra dirección" señaló.
"Estoy convencido que éste es el futuro de la industria y las empresas tendrán que ir en esta dirección y estamos dispuestos a liderarla" reiteró.
Pero como toda transformación requiere de la congruencia de diversos factores, Fernández indicó que uno de los aspectos donde la empresa ha prestado mayor relevancia, aparte de mantener la relación con los clientes, ha sido la captación y preparación de su recurso humano.
"Somos muy específicos en lo que queremos de nuestra gente: calidad en vez de cantidad" reiteró.
Así McCann Erickson estableció un programa de educación continua que se ha convertido en su principal obsesión.
En este aspecto, Fernández considera que es vital que las agencias de publicidad del país se "conecten" de alguna manera con las universidades.
"Si no existe esta conexión vamos a seguir lanzando al mercado a gente que no está preparada para entrar a una agencia de publicidad y comunicaciones, y urge desarrollar el recurso humano capacitado", enfatizó.
Fernández indicó que es necesario plantear este acuerdo, para que en aproximadamente 3 años se logre cambiar el currículum de las universidades, de tal forma que se pueda adaptar al mercado de las comunicaciones.
"No es culpa de las universidades que el currículum no se haya adaptado, en gran parte, es culpa de las empresas que no están apoyando a las universidades para evitar costos innecesarios que terminan siendo un desperdicio no sólo para la empresa sino para el país.