El ingenio se está apoderando de Azuero en medio de herbazales secos, hatos de ganado y un fresco que levanta polvo se están formando empresas de interioranos que apuntan directamente a la exportación.
De esta forma, lo que parece ser la meta de muchas compañías, otros lo toman como punto de partida, dirigen sus esfuerzos y capitales a desarrollar productos dirigidos a mercados europeos y estadounidenses.
“Es más rentable y seguro exportar” cuenta José Edgardo Burgos, propietario de Eviday S.A, una planta de molienda artesanal de miel de caña, equipada con tecnología, que permite que su producto, Melosa (miel de caña pura envasada), pueda ser extraído de la planta, procesado y transportado desde La Jaqua, en Los Santos a España.
El éxito de Burgos, se debe a distintas razones. A él se une David Bernal, productor de papaya de Santa Ana de Los Santos, quien se cansó de ver cómo su lucha diaria por sacar más producto de la tierra no vería jamás un margen elevado de ganancias, sino que era preso de los distribuidores.
“De qué nos servía producir tanto y luego, no sabíamos que hacer con la fruta” explica Bernal. Ante esto, decide echar mano a la innovación, y busca asesoría para fundar una empresa de exportación de pulpas de frutas.
Estos dos exportadores tienen mucho en común, entre ello que fueron escogidos hace unos años como proyectos de innovación empresarial de la Secretaria Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación (SENACYT), lo que les aseguró capital.
Pero esto no era todo.
El arranque.
Para Burgos de la empresa Eviday S.A, el punto decisivo de su emprendimiento se dio, luego de pasar más de 20 años trabajando para una empresa azucarera, y con sueños de tener su propia compañía decide tirarse al ruedo con el fuerte apoyo de su esposa, Dayra de Burgos, quien se dedicaba a las ventas.
“Fue la mancuerna perfecta, yo estoy comprando la materia prima viendo las máquinas y ella sale a ver los mercados y a colocar los productos, sino yo regalaría todo” expresa Burgos.
La unión les ha permitido focalizar sus fuerzas. Ya desde el 2005 la idea de la empresa rondaba a la pareja, pero no fue hasta el 2008, que el esposo viaja a Colombia, país de donde trajo la tecnología que le permitió automatizar la producción de la miel de caña. De ahí recibió $133 mil de SENACYT y aportó $67 mil como capital propio, esto le permitió levantar la planta y a la par visitar ferias comerciales en Japón y Estados Unidos buscando clientes.
En el 2009 arrancan con todo, compran 150 tanques de 55 galones de miel de caña a 10 productores locales, por cada unidad pagaron cerca de $100 dólares. Además sembraron su propia caña y obtuvieron 50 tanques más. Con esto, exportaron 2 contenedores, en los que iban 9,600 productos de Melosa, rumbo a España.
Para este año van contra reloj, asegura Burgos, deben hacerse de por lo menos 400 tanques de 55 galones cargados de miel de caña para duplicar su producción.
En el 2010, les toca contratar al doble de productores, serán al menos de 20, explica Burgos. De esta forma la riqueza de la exportación se va extendiendo entre los campesinos.
Antes de esto, Eviday S.A les da una capacitación previa a los campesinos, es ahí donde entra, Dayra, vicepresidenta de la Red de Agroindustria, quien coordina charlas entre asesores y productores.
Sí todo sale bien en el 2010 enviaran 5 contenedores más a España pero requieren invertir esta vez $350 mil. “Confiamos en que podremos salir adelante”, dice Dayra. Otros en cambio están a punto de arrancar.
Apuestas por delante.
David Bernal, luego de 16 años de sembrar papaya, decide hacer su empresa de procesamiento y exportación de pulpa de frutas, Anabela, rondaba el 2007 y aplicó con SENACYT para ser escogido como un proyecto de innovación empresarial. Su ambición llegaba alto realizaría una moderna planta de un costo de $600 mil. De estos $150 mil los aportó SENACYT, el restante es el esfuerzo de Bernal, quien terminó de construir y equipar su planta con equipo europeo, a finales del 2009. Para este año espera arrancar la exportación.
“Compraremos papaya, melón y piña, que hayan sido descartadas para la exportación, y haremos también puré de zapallo” explica Bernal.
En su planta empleará 25 operarios que extraeran las pulpas de las frutas a mano para ser pasadas a las máquinas y ser envasadas en tanques que llegaran al mercado europeo, específicamente a industrias alimenticias.
A cada productor dice, estima le comprará su fruta por volumen, a un precio entre $0.08 y $0.10. Su meta de exportación será llevar 17,600 kilos de fruta en cada contenedor que exporte, para esto debe comprar en promedio 31,818 kilos de fruta por contenedor, ya que debe comprimirla. “Son concentrados y de alta calidad”, promete Bernal.