Las empresas estadounidenses y canadienses se libraron en 2001 a una persecución de los sindicatos apoyánose en legislaciones cada vez más restrictivas en materia de derecho laboral, según el informe anual de la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CISL) publicado hoy.
En Estados Unidos, la administración del presidente George W. Bush revisó algunos avances de la presidencia de Bill Clinton, en particular en lo que se refiere a obligaciones de negociación con los sindicatos o al recurso a las agencias de gestión, a menudo especializadas en la lucha contra los sindicatos, precisó la CISL en su informe anual de violaciones de los derechos sindicales.
Por otra parte, el informe indica que varios Estados no autorizan, casi o totalmente, la negociación colectiva para sus funcionarios (30 Estados la autorizan para algunas categorías, y 14 la prohiben totalmente). En ese contexto, ciertas empresas no dudan en entorpecer la acción sindical a través de despidos improcedentes y deslocalizaciones.
"Al menos uno de cada diez trabajadores que hicieron campaña por la creación de un sindicato es despedido ilegalmente", afirma el texto. El Consejo Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, en sus siglas en inglés), organo encargado de mediar en los litigios entre patrones y trabajadores, cifró en 25,000 los casos de este tipo que está tratando.
La CISL cita dos ejemplos. En una fábrica Nissan de Tennessee (sudeste), el sindicato United AutoWorkers (UAW) organizó la elección de representantes del personal. El resultado del voto fue un fracaso del UAW puesto que la empresa anunció que trasladaría la fábrica en caso de implantación sindical.
En Paris (Texas, sudeste), la dirección de las sopas Campbell, que se había opuesto a la apertura de negociaciones salariales, respondió a la tentativa de huelga de sus empleados recurriendo a personal de reemplazo y rechazando la reintegración de los huelguistas.