La selección nacional de fútbol de Alemania es una de las que más triunfos ha cosechado en la historia de la Copa Mundial de la FIFA. Sólo Brasil ha disputado más finales y ganado más títulos. En 1954, Alemania se alzó por primera vez con el trofeo al vencer en la final por 3-2 a Hungría, la clara favorita.
Veinte años más tarde, en 1974, obtuvo su segundo título, esta vez en su propio país. En la final de Munich, se recuperó de un marcador adverso y venció a Holanda por 2-1.
En la final de 1990, de la mano de Franz Beckenbauer, Alemania se impuso a Argentina por 1-0 con un penal en los minutos finales.
Con este bagaje mundialista y siendo examinados actualmente en tan solo dos ocasiones al mes por su técnico Jürgen Klinsmann, el equipo bávaro, centra ahora todas las esperanzas en las jóvenes promesas del fútbol alemán, como Philipp Lahm, Sebastian Scheinsteige y Kevin Kuranyi, que ya dieron buena muestra de su potencial en la Eurocopa portuguesa.
Al lado de estrellas como Michael Ballack u Oliver Kahn, los alemanes intentarán hacer realidad el sueño de conseguir el título mundial en su propia casa.
No obstante, los anfitriones deberán mejorar el desempeño presentado en los últimos partidos, donde han perdido ante Eslovaquia y Turquía, empatado con Holanda y apenas derrotado a rivales modestos como Sudáfrica o China.
En el ojo de la tormenta
Jürgen Klinsmann se hizo cargo de la selección alemana en agosto del 2004, pero aún vive en Estados Unidos y viaja dos veces al mes al país bávaro.