El consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, llegó ayer a Washington para reunirse con el secretario de Justicia y fiscal general de EE.UU., Eric Holder, con el objetivo de alcanzar un acuerdo sobre la responsabilidad de la entidad financiera en las llamadas hipotecas basura, que podría suponer una penalización de 11,000 millones de dólares.
JP Morgan, con sede en Nueva York, cuenta con siete investigaciones paralelas abiertas, por su actuación en vísperas del estallido de la burbuja inmobiliaria que dio lugar a la crisis financiera de 2008, y busca la manera de cerrar los casos para evitar así posibles demandas civiles y penales.
La entidad financiera ofreció a Holder a comienzos de semana, pagar una sanción de 3,000 millones de dólares por los abusos cometidos.