Las recientes reformas tributarias propuestas por el gobierno han acaparado la opinión pública en todos los sectores del país y su efecto cascada es cuestionado en todas las esferas sociales. Ricos y pobres coinciden en rechazar el Impuesto sobre la Renta Mínimo Alternativo (IRMA).
Sin embargo, este es sólo el comienzo de la gran tormenta que se avecina, pues la reforma a la ley orgánica de la Caja de Seguro Social, es la única alternativa para salvar esta institución que está al borde del colapso.
La entidad de la que dependen miles de asegurados es regida por una ley creada hace cinco décadas, cuando el promedio de vida de las personas era de casi 30 años menos que ahora. Sin contar los constantes abusos administrativos y financieros que se han cometido, haciendo que la CSS deje de percibir anualmente cerca de $400 millones de dólares.
Mientras miles de jubilados y asegurados hacen largas filas para recibir los servicios de salud en las dependencias de la CSS, ésta sobrevive gracias a las reservas de sus programas que no tardan en acabarse. ¿Que pasará con el dinero que los panameños han cotizado para disfrutar de una jubilación tranquila y placentera?
La respuesta está en las medidas que se tomen, pero dependerá también del aporte de todos los panameños.
La base económica del país se refleja en la CSS, por lo que se tiene que hacer un cambio estructural urgente, pero con equidad; principio fundamental para lograr los verdaderos propósitos.
Existes propuestas, como aumento de la edad de jubilación y la cuota obrero-patronal, aunque hablar de algo definitivo es prematuro. El debate se concentra ahora en las reformas fiscales, sin embargo, no hay que olvidar que el mismo cordón umbilical une ambos temas.
De nada valdría una reforma fiscal, que genere más ingresos, si financieramente la seguridad social va dirigida al despeñadero, con gastos insostenibles e ingresos que cada año escasean. Las medidas dirigidas a salvar la CSS no deben estar salpicadas de ideologías políticas y conflictos, para contar con una entidad lejos de la privatización y la bancarrota.
Cuide su clientela recurrente y convierta la ocasional en constantes compradores.
(el autor es empresario y gerente.) jrporras@cableonda.net