EL ESTUDIO de auditoría y consultores Ernst and Young aceptó pagar 125 millones de dólares para poner fin a una demanda entablada por un organismo federal estadounidense de garantía de depósitos bancarios (FDIC) en el marco de la quiebra de un banco de Chicago en 2001.
Según un comunicado de la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), el estudio considera no haber cometido ninguna falta en su auditoría del Superior Bank, de Illinois (norte) cuya contabilidad fue intervenida por las autoridades regulatorios en julio de 2001 al hacerse insolvente.
Ernst and Young fue acusado por la FDIC de haber inflado deliberadamente los activos del Superior Bank y de haber tardado en reconocer su error, lo que habría provocado el hundimiento del banco.
Ernst and Young aceptó finalmente pagar 40 millones de dólares a la FDIC y en un acuerdo separado, otros 85 millones a la Oficina de supervisión de organismos de ahorro, OTS, suma que será transferida luego hacia la FDIC, precisó ésta.