Bolivia corre el riesgo de importar unos 4,500 barriles diarios de petróleo condensado para la fabricación de gasóleo y gasolina desde el 2006 si no aumenta su producción de gas natural, advirtió ayer la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Según el gerente de Exportación de Gas de YPFB, Roberto Cuadros, los campos de hidrocarburos del país proveen gas natural y también volúmenes pequeños de petróleo condensado, del que se obtienen gasóleo, gasolina y gas licuado de petróleo para el consumo interno.
El funcionario explicó a EFE que la decisión de elevar la producción de gas pondría a Bolivia en la necesidad de exportar esos volúmenes, posibilidad a la que se oponen la mayor parte de los sindicatos y políticos de izquierda, mientras el Gobierno no realice un referéndum sobre qué uso se le dará a las reservas de gas.
Las otras opciones a la venta externa son la reinyección del gas a los campos, después de extraerle el condensado a un alto coste, y la quema del carburante, lo que pondría a Bolivia "en problemas con el Tratado de Kioto", de protección al medio ambiente, dijo Cuadros.
El funcionario señaló que el problema se complica porque la importación de petróleo condensado tendría que hacerse desde países que posean reservas similares a las de Bolivia, como Indonesia, Australia y algunos países de la costa oeste africana.
Añadió que el petróleo producido en otras naciones de Suramérica, con un elevado contenido de azufre, no puede ser procesado en las refinerías bolivianas, de tal forma que la alternativa es la importación de ultramar o la compra de productos terminados.