El gobierno argentino dijo ayer que recibió el compromiso del Estado español de que hará todo lo posible para evitar la quiebra de su controlada Aerolíneas Argel ministro de Infraestructura argentino, Carlos Bastos, se reunió este jueves en Madrid para negociar con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) una salida para la empresa, que emplea a 6,766 personas que temen por la pérdida de sus fuentes de trabajo.
"Bastos, que está en España, nos transmitió el estado de las conversaciones (...) Nos manifestó la voluntad de las autorida españolas de tratar de mantener y hacer todo lo posible para mantener la empresa Aerolíneas operativa", dijo ayer a periodistas el jefe de Gabinete de Ministros, Chrystian Colombo.
Pero, Colombo reiteró que la clave de que la empresa sobreviva está en que los siete gremios de la compañía acepten el plan de reestructuración propuesto por la SEPI, que incluye una capitalización de 350 millones de dólares a cambio de recortes salariales y un aumento de la jornada laboral.
"Sin duda está esperando la compañía una actitud comprensiva por parte de todo el personal y todos los gremios ya que sin esa colaboración va a ser imposible poder llevar adelante el plan y mantener operativa a la empresa", dijo.
En tanto, el sindicato que más resiste ese prgrama, denominado Plan Director, mostró el jueves una señal de que está más abierto a una negociación.
La Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) flexibilizó su posición y aceptaría sentarse a negociar.
APTA "propone crear una comisión tripartita integrada por la SEPI, el Estado argentino y los trabajadores para que discutan el convenio colectivo (condiciones laborales)", dijo a Reuters una fuente del gobierno que pidió no ser identificada.
El cambio de parecer sucede a pocas horas de que venza el plazo legal que le dio el gobierno argentino a la SEPI para que Aerolíneas vuelva a volar a los destinos que canceló, bajo amenaza de ceder esas rutas -que incluyen puntos en Estados Unidos, Europa, Latinoamérica y Oceanía, a otras compañías.
La empresa tiene un pasivo de 900 millones de dólares y registra pérdidas mensuales entre 20 y 30 millones de dólares.Según analistas, la crisis de Aerolíneas se debe a un mal manejo del gobierno español sumado a una caída en la demanda doméstica de pasajes.
CAOS EN AEROPUERTO
Ante la posibilidad de que Aerolíneas tenga los días contados, sus trabajadores lanzaron un ruidoso plan de lucha que incluye el boicot a los dos vuelos diarios de Iberia a Madrid que despegan desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, en las afueras de Buenos Aires.