El sector del aceite de oliva español afirmó ayer que su producto había empezado a sufrir retenciones en las fronteras y cancelaciones de pedidos a consecuencia de la advertencia del Ministerio de Sanidad sobre el peligro del aceite de orujo. A pesar de que la fabricación del aceite de oliva es distinta de la del aceite de orujo de oliva, que causó la advertencia, varios pedidos de Bélgica, Rusia y Francia fueron retenidos en la frontera.
"Ya se han registrado paralizaciones en Bélgica, Francia y Rusia, que yo sepa, además de cancelaciones de pedidos por parte de otros países", afirmó Fernando Sensat, presidente de ASOLIVA, la asociación de exportadores. El Ministerio de Sanidad ordenó el martes la inmovilización "transitoria y cautelar" de todas las partidas de aceite de orujo de oliva en España ante la detección de benzopireno, un componente potencialmente cancerígeno a largo plazo. Portugal prohibió el comercio de aceite de baja graduación como medida cautelar tras la decisión de España.