Ahora que los productores enfrentan crecientes costes y surgen disturbios desde Haití hasta Egipto por los alimentos, Garry Niemeyer está pagando las consecuencias de la especulación de Wall Street en los mercados de granos.
Fondos de índices de materias primas controlan un récord de 4.510 millones de bushels de maíz, trigo y soja mediante futuros que cotizan en el Chicago Board of Trade (CBOT), equivalentes a la mitad de la cantidad almacenada en los silos de Estados Unidos al 1 de marzo. Las participaciones subieron el 29% en los últimos 12 meses porque los inversores compraron contratos de granos buscando mejores rendimientos que los ofrecidos por las acciones o los bonos. Las compras hicieron que los precios de las cosechas y la volatilidad se dispararan a niveles récord y encarecieron la gestión del riesgo tanto para productores como para procesadores.
Niemeyer, que cultiva 2.200 acres (890 hectáreas) en Auburn, Illinois, no utilizará futuros para proteger el valor de la cosecha que tiene previsto recoger en octubre. Hallándose el maíz en $5,9075 el bushel, en comparación con $3,88 el año pasado, Niemeyer dice que los contratos son demasiado costosos y arriesgados. Los inversores están tan interesados en el maíz que el mes pasado pagaron 55 centavos más por bushel que los comerciantes de granos, la mayor prima desde 1999.
"Es el mejor momento para alguien que especula con el precio de los granos, pero no es el mejor momento para los agricultores", dijo Niemeyer, de 59 años. "La demanda de futuros rebasa el precio de granos en efectivo".
Los inversores en materias primas controlan más cosechas estadounidenses que nunca antes, compitiendo con Gobiernos y consumidores por los menguantes suministros de alimentos. La demanda está aumentando con el crecimiento demográfico, mientras que el precio récord de la energía eleva el consumo de biocombustibles.