La Comisión Europea insistió en la importancia de evitar una espiral inflacionista, es decir, que se contagie la subida de los precios de consumo a otros precios, pero sobre todo a los salarios, pues perjudicaría a la economía en general y especialmente a los trabajadores.
Según el indicador adelantado que difundió Eurostat, la oficina estadística comunitaria, la inflación de la eurozona escaló en junio hasta el 4%, desde el 3,7% en que se situó en mayo.