Economía

Está bien, pero requiere oxígeno

Mientras exista vida, hay esperanza, por lo que se mantiene la lucha


Todo el mundo tiene la mirada fija en los monitores.

En ellos se ve, se vive minuto a minuto, el descenso de sus signos vitales. Su debilidad es más que evidente.

El señor Ben S. Bernanke, presidente de la Reserva Federal, de tupida barba cana y sus ojos al fondo de oscuros nidos de preocupación, advierte que el colapso de “una recesión puede ser evitada”.

 

Pero conforme llegan resultados del laboratorio financiero de Wall Street surge el temor de una debacle, desgracia grande, o suceso infeliz y lamentable. Bernanke, todavía en la mañana, insiste en que pese a todo ello y su “lento crecimiento” la economía continúa “extraordinariamente resistente”. Firme en su papel de mantener el optimismo, habla de las “fortalezas inherentes” que “saldrán a la superficie en cualquier momento”.

Es algo así como “el paciente casi no respira, pero no se está ahogando”. Esta posición persiste hasta el día de hoy. Por la tarde, no obstante, la Casa Blanca rompe su silencio y dice que procurará un remedio “oportuno, focalizado y temporal”. En la colina del Capitolio se escuchó el eco en varios congresistas que reclaman “una acción rápida que se enfoque en medidas temporales”.

Al final del día se habla de suministrarle al paciente un paquete curativo que costaría al menos $100 mil millones.

 

Ya no hay duda. El mal está muy avanzado y requiere tratamiento invasivo.

Aunque muchos se niegan a confirmar el diagnóstico, la economía padece una recesión y debe recibir cuidados intensivos. Se dice que hay una recesión cuando se produce una depresión o reducción de las actividades económicas. Tiende a ser pasajera.

Es el estancamiento o decrecimiento económico, generalmente acompañado por un creciente desempleo.

 



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370961
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América