Vicepresidente para Asuntos Internacionales de la Cámara de Comercio de Estados Unidos
¿ Son éstos los mejores o los peores tiempos para América Latina? ¿O ambas cosas? Formulemos de otra forma la pregunta: ¿Existe una relación entre el reciente aumento en la actividad económica de la región y la llegada al poder de líderes populistas que buscan caminos rápidos para alcanzar el desarrollo?
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) vaticinó que en el 2008, la región crecerá por sexto año consecutivo, esta vez en un porcentaje cercano al 4,7 %. Impulsadas por los altos precios de los granos y los metales, las exportaciones latinoamericanas han tenido un aumento significativo en los últimos seis años, trayendo el crecimiento a toda la región.
¿Pero, podrá durar este crecimiento? Los analistas temen que sea simplemente otro buen momento en el ciclo usual de vacas gordas y flacas que ha sido característico en una región que depende de sus materias primas. Con el sistema financiero mundial en crisis, la CEPAL espera que en el 2009 este crecimiento se reducirá a un 4 %.
Algunos analistas se lamentan que incluso los líderes más prudentes no han aprovechado la oportunidad para realizar reformas económicas que permitan a América Latina mantenerse al ritmo de crecimiento de los tigres asiáticos.
Peor y más peligroso aún, ciertos líderes se han visto tentados por la actual prosperidad para deshacerse de algunos contratos y expropiar a ciertas empresas. Algunos de ellos, incluso, están cambiando las reglas del juego bajo las cuales las compañías extranjeras hicieron sus inversiones.
Sin embargo, aumentan las pruebas de que la riqueza se hace--no se encuentra-- y mucho menos se usurpa.
El año pasado, el Banco Mundial dio a conocer un importante estudio titulado: "¿Dónde está la riqueza de las naciones?: Medición del capital para el siglo XXI", que concluyó que los recursos naturales como el petróleo, los minerales o las tierras agrícolas, representan sólo entre un 20 y un 40 % del capital productivo mundial.
En contraste, "los capitales intangibles", como la efectividad de las instituciones y la educación de la ciudadanía, integran la parte principal del capital productivo de un país.
Es más, el estudio encontró que el Estado de Derecho (representado entre otros factores, por derechos de propiedad claros, un sistema judicial que funcione adecuadamente y un buen gobierno en general) representa más de la mitad del capital intangible de un país. Por otra parte, la educación representa más de una tercera parte. Estas son las claves para la productividad y la generación de prosperidad en el siglo XXI.
Tristemente, algunos latinoamericanos aprenden esta lección de la peor forma.
La tentación populista de ignorar el Estado de Derecho y la inviolabilidad de los contratos les ha traído a unos pocos gobiernos algunas ganancias rápidas en popularidad o en dinero en efectivo.
Sin embargo, ya varios países comienzan a pagar las consecuencias:
En Bolivia, las violentas protestas en las provincias occidentales con mentalidad empresarial muestran que el país se encuentra en un peligroso cruce de caminos debido al desconocimiento, por parte del gobierno, de las reglas y procedimientos para aprobar una nueva constitución.
El caos es una mala señal para Bolivia, mientras los inversionistas se retiran en grandes cantidades. La expropiación de los recursos petroleros y de gas en 2006 hizo que las firmas extranjeras se marcharan, junto con sus conocimientos técnicos y el muy necesitado capital. El resultado es que la producción ha caído hasta el punto en que el país ya no puede cumplir con su contrato de venta de gas natural a Argentina. La producción apenas alcanza para abastecer el consumo nacional.
En Ecuador, el sistema judicial se encuentra bajo presión en un prominente caso que incluye acusaciones de daños ambientales contra Texaco, que ahora forma parte de Chevron.
Mientras que el gobierno de Ecuador absolvió hace 10 años a la firma de toda responsabilidad, se mantiene una demanda civil a pesar de las irregularidades judiciales, las conductas inapropiadas de los abogados y la interferencia del poder ejecutivo.
Un juez federal estadounidenses desechó recientemente un caso relacionado, al encontrar que los abogados de los demandantes presentaron un montaje de los daños de sus clientes. Recientemente, el gobierno tomó la vergonzosa medida de acusar formalmente a dos de los abogados de Chevron en el caso.
En Argentina, los controles de precios en los sectores de electricidad y agua han tenido como consecuencia inversiones menores que las necesarias, apagones y escasez de agua.
En el sector del petróleo y el gas, las restricciones a las inversiones privadas han provocado que el país esté en camino de convertirse en un importador neto de petróleo.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, enfrenta presiones para adoptar políticas más sostenibles, pero no ha mostrado interés en ello.