El gobierno del presidente George W. Bush no extenderá la suspensión del cobro de aranceles sobre las importaciones de los países andinos, pero las reembolsará retroactivamente cuando se apruebe la renovación de las preferencias comerciales para esos países, dijeron ayer, fuentes diplomáticas y del sector importador privado.
Los embajadores de Colombia, Perú y Ecuador dijeron a la AFP que el gobierno no está contemplando prolongar la suspensión del cobro de aranceles ordenada por Bush por 90 días en febrero pasado, y que expiró ayer.
"Hasta donde yo sé, no hay intenciones de prolongar la suspensión del cobro de aranceles", dijo el embajador peruano, Allan Wagner.
Wagner estimó que esto no debería representar mayores problemas para los importadores, que han tomado sus previsiones, y que en todo caso serán reembolsados cuando se apruebe finamente la Ley de Preferencias Comerciales Andinas (ATPA, por sus siglas en inglés).
Esa opinión fue compartida por Myles Frechette, director ejecutivo del Consejo de Negocios Perú-EEUU.
"No hay mayores preocupaciones por eso", dijo Frechette, quien recordó que el texto de la ley en consideración renovará las preferencias con carácter retroactivo al 4 de diciembre del 2001, cuando expiró el programa que estaba vigente desde 1991.
El programa fue creado ese año por el presidente George Bush padre, como estímulo para alentar a Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia a cooperar con EU en la lucha contra el narcotráfico.
En noviembre pasado, al aproximarse la fecha de expiración, la Cámara de Representantes aprobó ampliar las preferencias y extenderlas hasta el 2005, pero la ley se estancó en el Senado, donde fue puesta en un paquete que incluye la autorización para negociar nuevos acuerdos comerciales (TPA, por sus siglas en inglés), la renovación del Sistema Generalizado de Prefernecias, y medidas para proteger a los trabajadores que sean desplazados por importaciones.
Dicho paquete está estancado en el Senado tras cinco semanas de enconados debates, y aunque podría ser aprobado la semana próxima tendría que ir a una conferencia de conciliación que también se anticipa difícil, pues tiene diferencias sustanciales con los textos aprobados por la cámara baja.