Competencia
- Nissan ha rebajado los precios de siete modelos en Estados Unidos, en tanto Toyota Motor Corp. está ofreciendo préstamos sin interés para autos y obtuvo una ganancia trimestral récord de $5,700 millones, el nivel más alto en la historia para una empresa japonesa no financiera.
- Hasta el momento, la guerra de precios por los autos verdes equivale más a una escaramuza que a un ataque total, pues las ventas de los autos que funcionan con batería son muy pequeñas. Aun incluyendo todas las transacciones relativas a estas maravillas de la alta tecnología, los autos a batería continuarán siendo una porción magra del mercado automotor estadounidense.
- Los fabricantes están volcando miles de millones a desarrollar vehículos con propulsión alternativa para cumplir en EE.UU. con las normas para las emisiones de automóviles.
C uando el sector automotor luchaba por recuperarse de la recesión, abandonó el fuerte descuento que destruyó las ganancias y condujo al desastre. Ahora, la guerra de precios estalló en el segmento más pequeño de la industria: los autos eléctricos.
La rebaja de $5,000, implementada por General Motors Co. en el precio de su vehículo eléctrico recargable Chevrolet Volt, surgió como una respuesta al trepidante descuento de este año sobre los modelos a batería. Comenzó cuando Nissan Motor Co. rebanó $6,400 al precio recomendado de su auto eléctrico Leaf en enero, seguido por reducciones de precios de Ford Motor Co. y Honda Motor Co. en sus vehículos eléctricos.
Eso dejó solo al Volt de GM en lo alto de una escala de precios para los eléctricos recargables masivos. Las ventas de Volt se desplomaron y su precio recomendado de casi $40,000 salió perdiendo en las comparaciones en búsquedas de Internet frente a competidores como el Prius de Toyota en $25,010. De modo que GM lo rebajó hasta $34,995 en un modelo en el que ya pierde dinero. “Es una pesadilla competitiva, de modo que se debe jugar dentro del ámbito de lo que hacen otros”, dijo Jeff Schuster, analista de la firma investigadora LMC Automotive en Troy, Michigan. “La industria se libró de las guerras de precios en el uso masivo, pero en esta área, sigue vivita y coleando. No se puede salir del juego”.
Detroit teme que la guerra de precios adquiera una escala más amplia desde que el yen comenzó a desplomarse, lo que permite a los fabricantes de automóviles japoneses reducir los precios protegiendo a la vez las ganancias.